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Literatura : Poetas desconocidos Poeta conocido: Dylan Thomas Trilogía de Nueva York, Auster Charla Paul Auster-Lou Reed |
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Corazón doble, Marcel Schwob.- Es uno de los más grandes escritores fantásticos. Pero su mejor obra sigue siendo "El libro de Monelle", donde además de un agudo estilete, una precisión rotunda en su manejo, y una sabiduría asombrosa, estaba realmente inspirado para contar los sueños y sus verdades ocultas, así como su poesía y su crueldad. Pero, después de todo, lo mejor de hacer un viaje con Schwob, sea quizás comprender que los 'viajes' aún no han terminado. Miguel Arnau |
Joyas de Biblioteca
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Pájaros de fuego, Anais Nin.- "Ella andaba hacia el mar y él la siguió". Esta frase resume el contenido de sus páginas. Sus protagonistas son: amazonas sobreviviendo en un mundo masculino, Lina, salvaje de hielo, Fay de New Orleans y olor de azafrán, Laura de falda arrugada, pelo suelto y rojo de labios repartido irregularmente en torno a su boca... Siroco en la playa de Deyá, rascacielos encendidos... Y "el olor a sexo -los olores acres a mar y mariscos, como si la mujer procediera del mar lo mismo que Venus- se mezclaba con el olor de las pieles"... Cuentos que subyugan y excitan. Tesa Duncan |
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Catedral, Raymond Carver Carver (1939-1988) ha sido uno de los grandes narradores norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX. Creó un terriotorio personal inconfundible en el relato corto, y abordó también con devoción el género poético, género al que supo infundir un peculiar tono confesional. El núcleo central de su creatividad, sin embargo, irradia a partir de sus narraciones, y se concreta en el quizá mejor libro de los cinco (considerando también el último, publicado a título póstumo por su mujer) que escribió: éste "Catedral", que comentamos. De Carver se ha elogiado su concisión, su laconismo, su nuevo realismo, pero como sucede con algunos escritores, parte de su éxito y su retórica, dicho esto en el mejor sentido de la palabra, consisten, creo yo, en una secreta vena romántica que alimenta una visión concentrada en aspectos particularmente duros de la vida. Los personajes de Carver, a menudo, son pobres gentes, perdedores, desamparados personajes de la existencia. Carver objetiva esos aspectos, pero les infunde a menudo un calor secreto, una ternura, nos hace intimar con sus personajes hasta reconocerlos como parte de nosotros mismos. Pero Carver, en mi opinión, aún llegó más allá a veces: entonces consigue sin más verdaderas creaciones, creaciones de lo inesperado, que van de la realidad hasta más allá de ellas mismas, haciendo de la experiencia de escribir una transmutación de la experiencia, y entonces surgen cuentos como éste "Parece una tontería", que figura en "Catedral" y que son capaces de hacernos conocer, de extender su magia por lo más oculto que la emoción oculta. Francisco Glez. Castro
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El Horla y otros cuentos fantásticos, Guy Maupassant.- Ya se sabe que los ciegos tienen mucho más desarrollado el tacto y el oído. Paralelamente los voyeurs, fetichistas y solitarios agudizan extraordinariamente su percepción, sensualidad y observación. El caso de Maupassant es un ejemplo personalísimo de este hecho. Estos relatos contienen historias muy peculiares, y algunas de ellas insólitas. Su poesía, que inunda cada frase, cada personaje, recuerda a veces la que se desprende de los antiguos poemas chinos. Concreta e irreal, sencilla y profunda, breve y 'larga, muy larga'... Lo que aparece narrado no es una sucesión de hechos con principio y final, sino que uno se encuentra con algo más, o bien con otra cosa. Son sueños fragmentados de los que sólo se dibujara una escena. Nada se explica, ni tiene necesidad de ser explicado. Lo importante es, por ejemplo, lo que puede suceder con una mano amputada y encadenada a la pared, o lo que puede hacerse y sentirse con una espléndida cabellera cortada y guardada en un escritorio dos siglos atrás. Gestos y sensaciones, no pensamientos. El encuentro de dos manos sobre el pelaje oscuro de un gato suave, sentado sobre unas rodillas femeninas y junto al rostro de su amante. T.Vigal |