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Música: Letra traducida
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Leonard Cohen: la voz más personal de un pájaro en el alambre."Un borracho salta por la ventana. Quisiera poder cantar así" |
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Poetas que convierten sus poemas en canciones hay bastantes. Entre ellos hay unos cuantos de letras memorables, como Tom Waits, Jim Morrison, Dylan, Lou Reed, Patti Smith... Y existen otros cuya música crea climas y tonos inolvidables, como Tricky, Prince, Portishead, Massive attack... Pero sólo Leonard Cohen posee un perfecto equilibrio entre letra y música, de tal modo que la atmosferaza resultante es por completo imparable, envolvente hasta empapar la sangre y el alma del que le escucha. En ese resultado influye poderosamente su peculiarísima voz. Junto con Tom Waits es una de las voces más personales y rotundas, tanto que por sí solas actúan como un instrumento musical más, fundido por entero con el resto de la canción, que así se torna indivisible y redonda. Una única experiencia conjunta que va calando en profundidad, irremediablemente, sin dejar a nadie indiferente. Otro rasgo distintivo de Cohen, tanto en letra como en música, es su ambigüedad en el sentido de "ambi", de ambos, de dos lados fundidos, y no en la acepción de indefinición con que a veces se usa el término. Y eso conforma su hechizo lento y hondo, que va hipnotizando calladamente, desde una aparente y rotunda fluidez. |
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Este músico canadiense es un trotamundos, entre otras cosas. Lo primero que hizo fue escribir poemas y dos novelas ("El juego favorito" y "Bellos perdedores") durante los años que vivió en una isla griega. Fue a continuación, ya en la treintena, cuando volvió a Nueva York echando de menos la música como parte de sus poemas. Allí empezó a grabar sus primeros discos. Allí vivió un tiempo en el hotel Chelsea, donde paraban muchos artistas y músicos, entre ellos Janis Joplin (hoy injustamente olvidada, quizás por ser demasiado excesiva para los tiempos "pequeños" y reciclatorios que corren) y de su encuentro erótico salió la canción "Chelsea hotel". Su admiración por Lorca le hizo poner música a uno de sus poemas de "Poeta en Nueva York", en concreto a "pequeño vals vienés", y también le hizo ponerle de nombre Lorca a una hija. Su inquietud le llevó más tarde a vivir en una granja de Tenesse, y últimamente a pasar 9 años en un monasterio zen californiano, donde le llamaban "el silencioso". Está claro que el zen le inspiró, puesto que al dejar el monasterio ha grabado su último disco llamado sobriamente "Diez nuevas canciones". Todos los recovecos y vueltas de su camino aparecen reflejados, unos en potencia, otras directamente, en una vieja entrevista de los comienzos de su carrera musical, tras un concierto en París en 1970. Esta curiosa peculiaridad de aquella entrevista hace muy interesante el transcribirla parcialmente, ya que además refleja perfectamente las ondas de ese tiempo, o cómo se veía a España entonces, desde fuera. Un país tiránico donde muchos, Cohen no, se negaban a actuar. Comentaré alguna de sus palabras, completándolas con el resto de sus datos y de sus propios comentarios, que hoy conocemos y entonces todavía no. *>*>*>*>*>*>*> Entrevista de Michel Brillé y Jacques Vassal : Michel Brillé : Ayer noche, viéndote cantar te tenía de perfil, y por la manera que movías la boca al cantar, eso me hizo pensar en Dylan. ¿Es quizá la única semejanza entre tú y él... o crees que hay otras? Leonard Cohen : Yo nunca he visto a Dylan cantar de perfil (se ríe). Deben de haber muchos puntos en común entre nosotros, pero no hemos tenido tiempo para explorarlos. M.B : ¿Continúa siendo para ti un maestro, tras su reciente evolución, hace alrededor de un año? (el periodista se refiere al cambio eléctrico-rockero de Dylan que escandalizó a muchos) L.C : Su viaje siempre me ha interesado. M.B: Ayer me preguntaba si sueles utilizar poemas ya escritos anteriormente para convertirlos en canciones. L.C: Siempre ha habido una guitarra invisible detrás de toda mi obra, ya sea en la que "ellos" llaman prosa, o en la que llaman poesía, que son distinciones que yo nunca he hecho. A veces los poemas nacen con la música, otras es la música la que nace tras ellos, y a veces las palabras reclaman una música para hacerlo perfecto. M.B: ¿Piensas que puedes dar más de ti mismo a través de un libro, o bien por medio de un disco?. L.C: En "Bellos perdedores" creo que di todo lo que tenía en aquellos momentos. Estoy tratando de realizar el don total, a veces lo consigo, otras fracaso, pero siempre es una prueba de carácter. Quiero dominarme a mí mismo. M.B: ¿Estás a un paso de acercarte seriamente a ese dominio en el momento presente, no?. L.C: Mi opinión sobre este asunto es privada. M.B: Tengo una última pregunta antes de que mi amigo Jacques me tome el relevo. L.C: Me gustan tus preguntas. M.B: ¿Ironizas? L.C: No, no; yo nunca ironizo. M.B: Bueno... Esta mañana he leído en un diario una crítica sobre tu recital de ayer, que decía algo así: "el señor Cohen es un gran artista... pero para acrecentar su popularidad, no le era necesario hacer referencia a la presencia de la policía en la calle, ni a los cuatro estudiantes de la universidad de Kent, a propósito de "El partisano"... El que firma esto no parece haberte entendido demasiado bien, pero ¿realmente entablas una relación entre ambas situaciones, el suceso y la canción?. L.C: Lo hago solamente como hombre, no desde un punto de vista político. Es algo que ha conmovido a todo el mundo, en nuestro país y también aquí en Europa (lo puedo constatar por las reacciones de ayer de la gente en la sala). Pero de ningún modo lo dije... para hacerme popular. M.B: No, no, está claro L.C: Lo que quiero decir es no dejar pasar un solo instante que pueda aportar una energía creciente a partir de ese suceso. No quiero que se olvide. Jacques Vassal: Yo quería que nos hablaras del barrio de Westmount, del que eres originario. Por tu frase bastante conocida en "El juego favorito", donde dices que "la disposición de las casas y los árboles sobre la colina de Westmount, humillan a las clases menos privilegiadas", se tiene la impresión de que te sientes muy amargado a ese respecto... L.C: En un sentido, estar sentado en una habitación con fotógrafos y periodistas, es algo que me resulta difícil de conciliar con otros sectores que conozco de la vida de París. Es duro saber que hay gente herida y es duro hacer coexistir a ambos juntos. J.V: Las autoridades y la policía griegas debían estar al corriente de tus actividades artísticas, ¿te encontraste en alguna ocasión en dificultades con ellas? L.C: Yo trato de vivir bajo todos los regímenes sin necesidad de disimular nada, aunque cada vez sea más difícil hacerlo. Creo que no hay un solo régimen en el mundo con el que no me sienta molesto, pero... no tengo ninguna intención de que me detengan...existe gente más apta que yo para vivir esas situaciones, que yo comprendo perfectamente. Yo tengo un sentido de la percepción que debo explorar y esa percepción encuentra su lugar en mis obras y en mi estilo... mi estilo personal J.V: ¿Has participado, como lo sugiere un pasaje de tu novela "Bellos perdedores", en marchas, mítines, o manifestaciones por la independencia de Quebec? L.C: Estoy preocupado por el destino de esa porción del mundo, porque allí pasé mi juventud, y muchos de mis amigos militan activamente en ese movimiento. Tantas cosas están en juego... Yo no puedo explicarlo, porque no tengo la visión política para hacerlo, aunque de cualquier manera, creo que la visión política está caduca. Ese movimiento me interesó en una época, en razón de unas nuevas posibilidades que parecía anunciar, pero después se ha ido estrechando para, al final, limitarse a la política, eso lo ha alejado de sus más elevados potenciales de aportar un cambio profundo a las sensibilidades. J.V: Gente preocupada por tu obra, a veces han podido sorprenderse ante tu actitud de no tomar postura frente a ciertos acontecimientos políticos. Y yo me decía que quizás en "la vieja revolución" esté la explicación... a esta clase de abandono de la lucha. (recuérdese que en los tiempos de la entrevista la gente se "preocupaba", analizaba, etc. la obra de los artistas además de disfrutar con ella, y que la entrega a los acontecimientos políticos y sociales formaba también parte de la búsqueda de un sentido global a la existencia) L.C: Esa es una buena reflexión...si bien no, yo no quería decir que abandonara la lucha. En realidad he hecho muchas cosas, como individuo privado, que tengo la intención de hacer públicas. M.B: En la literatura francesa, hay alguien que se podría decir que se te parece como un verdadero hermano, ese hombre es Camus. L.C: Para mi es un gran cumplido J.V:
De todas tus canciones grabadas en disco, curiosamente
sólo hay una de la que no eres autor, "El partisano" L.C: Sí, exacto. Mi mitología personal del coraje y la bravura es la guerra civil española, la resistencia francesa y los campos de concentración. Estos son hechos que quizás la generación presente olvida, pero creo que las emociones continúan siendo válidas, y yo quise devolver al aire la energía y las emociones nacidas de ese tipo de experiencias, porque creo que es útil. J.V: En tus canciones se adivina, y más especialmente en tu voz y tu manera de cantar, una especie de sonrisa irónica escondida tras el micro, y una inmensa amargura. ¿Crees que te falta optimismo?. L.C: ¡Oh!, a veces me siento del todo desesperado; incluso llego a considerarme como un acontecimiento cómico en el mercado (se ríe). J.V: También parece haber una gran influencia de la historia en tus obras, particularmente en "Bellos perdedores". L.C: Sí, es verdad, pero lo que quiero es extirparme esa tiranía de la historia.... Es una tiranía, pero todavía forma parte de cosas de las que puedo hablar en el interior de mis obras, cuando me encuentro allí, pero cuando trato de explicarlas una vez fuera, tengo la impresión de ser un turista, un turista bastante malo. J.V: ¿Cómo reaccionas ante este fenómeno, comparable con el que le pasaba a Dylan hasta hace poco, de que millares de jóvenes esperen de ti, como de una especie de profeta, secretos revelados, o respuestas a sus problemas más apremiantes? L.C: Yo no sé si tengo algo que enseñar, pero me he hecho la promesa de decir todo lo que sé. A veces, me veo simplemente como un mal ejemplo; si la enseñanza existe en este sentido, entonces sí, quizás... (Pausa: llegada de otros periodistas. Cohen se ha sentado en la alfombra, imitado por casi todos) Pregunta de una periodista: ¿Lees los artículos y las críticas sobre ti? L.C: No. Para mí, cuando hay crítica, es la crítica la juzgada. P.Periodista: ¿Cuál es tu concepto de la felicidad? L.C: ... No me siento capacitado para hablar de ello. No es que busque esquivar tu pregunta, pero debo ser honesto con lo que sé, y sé que cuando hablo de felicidad, suena a falso. He leído a autores y a maestros que saben devolver, quizás, a la gente sobre "el camino recto", pero mi papel no es estar entre ellos. P:Periodista: ¿Ya no vives en Grecia? L.C: Dejé ese país hace algún tiempo... Coincidió con el golpe de estado... Pero no quiero que esa salida sea interpretada como un gesto político. Sentí que ese cambio de régimen era la señal exterior de cambios mucho más profundos que afectan a las naciones y a los individuos P.Periodista: ¿Crees que vives de acuerdo con tus normas? L.C: Tengo muchas normas ocultas; mi preocupación es eliminarlas. Eso, creo que es mucho más importante para cada uno de nosotros que querer alcanzar modelos ya conocidos. Estamos aquí en una difícil situación. Yo estoy aquí porque los medios de comunicación tienen hambre de manchar el papel y llenar el tiempo de antena, y yo lo comprendo. Pero eso es una consecuencia bastante extraña al hecho de que un hombre escriba canciones. J.V: ¿Qué opinas de la gente que hace canciones políticas? L.C: Hay una guerra y nadie, en mi opinión, puede escapar de ella. Y la gente tiene unas maneras sutiles y otras menos sutiles de combatir... No sé, hay solamente una especie de conflicto vicioso que nos concierne de alguna manera a todos. En un sentido todos combatimos, en otro todos colaboramos, y yo no sé quien es el enemigo... J.V: ¿Aceptarías cantar en África del sur, o en España? L.C: Sí, me gustaría hacerlo. No sé lo que ello "probaría", pero si fuera posible dejar una nota de paz en el aire, valdría la pena hacerlo... Hay gente hambrienta por ese tipo de nota.... Los regímenes opresores no son más que manifestaciones externas de un trastorno total. P.Periodista: ¿A qué característica de tu obra atribuyes el hecho de que muchos jóvenes se sientan reconocidos en ella? L.C: Encuentro muy difícil hablar del efecto de las canciones. Recuerdo un poema español que venía a decir, poco más o menos "el canto verdadero pasa de labio en labio, de corazón a corazón, sin que nada lo pueda enjaular ni detener". Y así es como las canciones han tomado una verdadera importancia en la actualidad, no sólo las mías... Pero vivimos en una gran época para las canciones... La canción, o la expresión del misterio. Aquí termina la entrevista. Resulta curioso que nadie le preguntara sobre el amor o el sexo, precisamente a él, el gran amante del amor. Ni sobre la poesía. Ni sobre sus motivaciones artísticas. Ahí van algunas de sus frases, versos, o comentarios: **"Como un pájaro en el alambre, como un borracho en un coro de media noche he intentado, a mi manera, ser libre". **"La poesía no es una ocupación, es un veredicto". **"Cuando veo la cara de una mujer transformada por el orgasmo que hemos conseguido, entonces sé que nos hemos encontrado. Todo lo demás es mentira". **"Conquístame, o piérdeme, para eso sirve la oscuridad". **"El matrimonio no es una prisión, es un cementerio. Es el lugar donde el amor muere y donde se le puede dejar descansar" **Yo estoy realmente por el matriarcado" **Una de las razones por las que tenemos guerras periódicamente, es para que los viejos puedan disponer de las mujeres de los jóvenes, y eliminar la competencia por sus posiciones sociales. En cuanto al contenido, nada puedo decir, excepto que existe como realidad psíquica. Es auténtica" **En una fiesta en Nueva York una jovencita le preguntó cuál era su pasatiempo favorito. Y él, imperturbable respondió. "la masturbación" **Las más sutiles sensibilidades de la época están convulsionadas con el dolor. Lo que significa que un cambio está a la vuelta de la esquina". **He dado algunos recitales en hospitales psiquiátricos, pero no lo he hecho por caridad, ni por sentido del trabajo. Lo hago porque les llevo alegría, porque esa gente está en el tono de mis canciones. Siento que las entienden, siento que están en el mismo paisaje que ve nacer mis canciones".
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