|
Wakan Portada Editorial Cine Mitos y Leyendas Maneras de vivir LITERATURA Autores desconocidos |
LIBROS FUERA DEL TIEMPOMarcel Schwob:
“Corazón doble” y “El rey de la máscara de oro”.-
En cuanto
a la trama de sus relatos el mismo Schwob habla en el prefacio de “Corazón
doble” sobre ella: “Puede llamarse crisis o aventura al punto extremo
de la emoción. Siempre que la doble oscilación del mundo exterior y
del mundo interior provoca un encuentro, hay aventura o crisis”. Nacido en Francia en 1867 y muerto en 1905. Su tío era conservador de la biblioteca de Mazarino y en ella descubrió libros de todas las épocas. De allí partió su gusto por la antigüedad, paleografía griega y sánscrito, que utilizó de manera personalísima en sus relatos, muchos de ellos con una indefinición tremendamente sugerente, sin espacio ni tiempo concreto.
En su literatura,
de intensas atmósferas la mayoría perturbadoras, destaca lo fantástico
(que no literatura fantástica) y lo insólito, lo asombroso o lo onírico,
pero siempre con un marcado relieve realista, que es lo que provoca
su efecto descolocador y su impresión de largo alcance. Pasó de etiquetas
de géneros. No es de extrañar porque la mayoría de sus cuentos son inclasificables. Aparte de
los dos libros de relatos que comentamos aquí, destacan el poderoso
“El libro de Monelle”, basado en el recuerdo de una joven obrera de
la que estuvo enamorado, mezcla de aforismos, cuento, poema en prosa...
También “Minas”, poemas en prosa. Y “Vidas imaginarias” (que influyó
mucho en Borges a quien le fascinaba), donde reinventa la vida de personajes
históricos.
De “Corazón
doble” destacan: “Las estriges”,
con seres nocturnos devoradores de canto hipnótico como una súplica
aguda y suave. En “Los
zuecos” una niña huérfana se encuentra con el diablo en medio de un
bosque nocturno. El diablo le dice que se ponga el zueco caído y al
calzárselo la niña se encuentra en medio de un camino soleado donde
alguien la recoge. Allí comienza su “vida futura”. Acaba casada con
un pescador y su vida discurre gris, pobre, triste y maltratada, hasta
el momento de su muerte, cuando de repente, de nuevo se encuentra como
la niña que fue, con el zueco recién puesto y en la oscuridad del bosque
junto al diablo, quien le da a elegir entre la vida que acaba de vivir
en el instante de calzarse, o seguirle a él. ¿Hasta qué punto una vida
no está ya “vivida” a partir de cierto instante?...
“El tren
081” con dos trenes que se cruzan, cuando uno de ellos es un tráfico
inexistente”, y en el lapso de discurrir paralelamente ven como en un
espejo los gestos repetidos de sus maquinistas. En “Los
sin cara” dos heridos en una guerra pierden su cara en una tremenda
herida y la mujer de uno de ellos (en teoría), al no poder distinguirlos
se lleva a los dos a casa para tratar de decidir cuál de ellos es su
marido. “Aracné”,
con frases como “sus besos escocían como agujas”. El amor como delirio
liberador, el de su protagonista fascinado por el tejer vertiginoso
de las arañas, su novia bordadora y el éxtasis de ser absorbido por
ellas y sus telas de seda.
“El hombre
velado”, o la fascinación paralizante del testigo de un asesinato: “Una
de ellas era la idea del asesinato. Pero ya no la concebía como un acto,
lleno de terror... la sentía posible, con algunos destellos de curiosidad
y un aniquilamiento infinito de lo que siempre fuera mi voluntad. Entonces,
el hombre velado se irguió y, mirándome fijamente bajo su velo color
de carne humana, se dirigió con pasos sigilosos hacia el viajero dormido.
Con una mano lo tomó por la nuca, taponándole al mismo tiempo la boca
con un trozo de seda”. “Beatriz”
es un extraño cuento sobre la naturaleza del alma. Dos amantes leen
dos versos: “Mientras besaba a Agatón, mi alma se me subió a los labios,/
Ella quería, ¡oh desdichada! Pasarse a él”. Y creen comprender que alma
y aliento son una misma cosa. Y así uno promete a su amante moribunda
que cuando esté a punto de morir la bese los labios para recibir su
alma. Entrega total. Mistificación vertiginosa del beso.
“Lilith”
tiene todo el fantasmagórico remolino de un cuento de Allan Poe. Y dentro
de esa atmósfera mórbida y sedienta el fin de un amor eterno, la vanidad
que suele arrasar el resto de sentimientos, la necesidad de huellas
marcadas al rojo sobre las más suaves playas, la inútil invocación a
la memoria traicionera. “Un esqueleto”
es una deliciosa e irreverente ironía. Si lo políticamente correcto
es hablar bien de los muertos, aquí sucede todo lo contrario a través
del divertido y sorprendente encuentro con el esqueleto de un viejo
amigo, con el cual el protagonista pasa una inusitada velada. “El cuento
de los huevos” habla sobre la felicidad de gobernar viviendo y dejando
vivir, y cómo la desgracia surge de la buena voluntad de interferir
en la vida de los otros, con normas aparentemente creadoras de dicha. De “El rey
de la máscara de oro” destacan: El que da
título al libro, una vez más con tiempo y lugar indefinido. Una estirpe
de reyes que en un momento olvidado ordenó que todos en la corte llevaran
una máscara correspondiente con su función u oficio, y prohibieron la
presencia de espejos en palacio. De repente llega un mendigo con la
cara descubierta y el rey le deja entrar en el salón del reino con toda
la corte reunida. “En aquellos
tiempos la raza humana parecía estar a punto de morir”. Así comienza
otro relato en algún lugar y tiempo mítico-simbólico: “La muerte de
Odjigh”. Un cazador caminando en compañía de animales. Un muro de hielo
golpeado hasta romperlo y liberar el calor del sol devolviendo la vida
al mundo. “El incendio
terrestre” que comienza diciendo: “El último arranque de fe que entusiasmó
al mundo no lo pudo salvar”. Y este es su final: “El cielo era una cúpula
de fuego. En el horizonte no había más que un único punto azul intenso
sobre el que se cerraba el ojo de la llama. Un mar rugiente los estaba
alcanzando. Ella se
puso de pie y se desvistió. Sus miembros desnudos, frágiles y lisos,
estaban iluminados por la luz universal. Se cogieron las manos y se
besaron. -Vamos a
amarnos- dijo ella”. “Las embalsamadoras”:
“Encerrar la luna en el marco de un espejo, o freírla en una sartén
como una medusa amarilla”. Magia etíope en un tiempo lejano y sin límites.
Amar hasta el punto de matar el cuerpo deseado... “Las milesias”.
Las vírgenes de una ciudad comienzan a ahorcarse misteriosamente, sin
que nadie se explique el motivo. Y en la ciudad deciden expulsar fuera
de sus murallas a las putas, los vendedores de drogas y los filósofos,
por si tuvieran relación con la causa de los suicidios. En “Blanche
la sangrienta” nos cuenta de una niña de unos 10 años, casada con un
noble medieval, que vaga por los pasillos y salas del castillo con su
vestido infantil de novia, se atiborra de pasteles y bebe vino que luego
escupe sobre los invitados, para finalmente liberarse de la carga sangrienta
del cadáver asesinado de su marido, rezando con su vocecita algunos
padrenuestros. “La ciudad
dormida”. Un libro oblongo semienterrado en las arenas de un desierto.
Brújulas rotas. Un capitán de pabellón negro. Todos perdidos, de todos
los países y todas las lenguas. Actuar siempre sin pensar jamás. La
ciudad detenida, la ciudad del silencio. “El país
azul”. Una mano de una niña de 13 años coge la mano de un forastero
y le dice: “ven”. Y los más profundos sueños acaban por hacer que su
casa huya con ella para siempre... En fin la
motivación de Schwob sería con sus propias palabras: “Atraído hacia
un abismo de místicas y desconocidas sombras... Y la pasión hacia lo
extraño”.
|
![]() |
|