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LITERATURA Autores inéditos

Libros fuera del tiempo

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Murakami.-

Murakami sirve como ejemplo de los casos afortunados en que un libro superventas (que yo sepa lo es al menos en Inglaterra y Estados Unidos) es un libro fascinante. Evidentemente no siempre es así, muchas veces se trata de libros superficiales y tontorrones, pero en este caso lo que se vende es una joya (me vienen ahora a la memoria otros casos parecidos, por ejemplo García Márquez, Fitzgerald, Castaneda, Auster...). En fin es cosa mala tener prejuicios. Hay que estar abiertos a todo y explorar siempre sin rechazar nada a priori.

Nació el 12 de Enero de 1949 en Japón. A pesar de estudiar teatro clásico en la universidad de Waseda, Murakami se sintió atraído desde siempre por el arte occidental (literatura y música fundamentalmente), hasta el punto de abrir un bar de jazz en Tokio. Esa experiencia le sirvió para uno de sus libros en concreto: “Kokkyô no minami, taiyô no nishi”. Esta fusión cultural envuelve en una fascinación, más allá del espacio y el tiempo, a su literatura. Aunque el alcance universal también puede surgir de una historia rabiosamente personal o circunscrita a un espacio o un tiempo muy concretos, en Murakami ese aparente desapego de su ambiente cultural (suyo en teoría, este tema da lugar a muchas confusiones que dan por sentado que las “raíces” de alguien pertenecen al lugar donde ha nacido y crecido, y esto es una falacia, revelando una visión simplista y pequeña de la vida) desemboca en unos personajes descarnadamente personas y sólo personas, esto es más allá de sus circunstancias más aparentes.

Se cuenta que su primera novela surgió de las ganas de escribir que sintió de repente, un día, viendo un partido de béisbol en Tokio, con la que ya ganó un premio de literatura, aunque sólo alcanzó reconocimiento de público y crítica en 1982, con su tercera novela: “La caza del carnero salvaje”. A sus 3 primeras novelas se las conoce como “la trilogía de la rata” y se centran en los jóvenes de los 60 en los países industrializados: desarraigo, desencanto, rebeldía... Publicado en Estados Unidos en 1989 se le etiquetó allí como un “creador de mitos del milenio”. Esta etiqueta está relacionada directamente con su fama de escritor más o menos surrealista. Pero ese término no es exacto, porque todo en sus libros es cotidianamente real y sin embargo aparecen fusionados detalles y situaciones más o menos inexplicables, o mejor dicho sin una aparente lógica externa aunque sí con una lógica interna que es, precisamente, lo que convierte a sus libros en una muestra del enigma de las cosas. Un enigma que nada tiene que ver con relatos de misterio convencionales, sino con una dirección básicamente mítica y filosófica.

“Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” se publicó en 1995. Y a continuación publica su primer libro de no ficción: “Underground”, que es una colección de entrevistas a las víctimas del ataque con gas en el metro de Tokio.

Viajó durante 3 años por Grecia e Italia y recaló finalmente en Estados Unidos. Allí trabaja actualmente en la universidad de Princeton. Ha traducido además al japonés a gente como Fitzgerald, Carver, John Irving y Paul Theroux.

 

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Este libro es una búsqueda desesperada del sentido de la vida. La personal y la general. De ahí las decisiones radicales de su protagonista y las peripecias, unas “reales” y otras “fantásticas”. Las comillas vienen a cuento de que en realidad los dos tipos de hechos y situaciones son, en el fondo, tan reales como fantasmales. Esto recuerda a escritores como Castaneda, mejor dicho a su mundo, donde se reivindica la realidad de la experiencia, de todo tipo de experiencia, ya sea onírica, o en la vigilia, vivida en el plano cotidiano de la vida, o en planos alterados de consciencia. Y no termina ahí su parecido. En la historia hay un momento en que el protagonista permanece en el fondo de un pozo seco para intentar allí, lejos de los confines cotidianos y en la oscuridad, descubrir el significado de lo que le sucede y le ha sucedido. En Castaneda son determinantes los lugares de poder como alteradores del nivel de consciencia y por tanto reveladores. Y el poder en este sentido del hecho de permanecer tumbado en la tierra y “enterrado” hasta la cabeza un cierto tiempo, ya que la tierra (ese elemento enigmático y omnipresente en la vida, fuente de vida y acogedor de todo tipo de contradicciones, que no sólo está vivo sino que lo demuestra de manera más o menos directa para todo aquel con la suficiente perceptividad).

Y a partir de esa experiencia en el pozo sufre una pequeña trasformación física, sale de él marcado (una marca oscura en una mejilla) como resultado de su acceso a otra realidad paralela mientras permanece en él. Una realidad dónde puede investigarse lo sucedido en el resto de los mundos, incluyendo el cotidiano o “real”.

También es, y es complementario al acceso a otros niveles de consciencia, un viaje interior. Para el protagonista una búsqueda de su mujer, que no sólo es su mujer concreta desaparecida sino “la” mujer. Su lado femenino, puesto además en evidencia por su inhibición y reserva emocional. De ahí también que (como en la simbología psicológica Jungiana) esté rodeado de mujeres, más o menos cercanas, más o menos desconocidas. La vida de lo no expresado sale a su encuentro y le rodea constantemente.

En otro aspecto se parece a Paul Auster. En concreto en el aspecto escurridizamente enigmático de la realidad más cotidiana. Por ejemplo y sin ir más lejos la historia comienza cuando suena el teléfono mientras el protagonista cocina unos espaguetis. Y entonces lo desconocido –la llamada enigmática- viene al encuentro de lo aparentemente conocido –los espaguetis-. Un principio revelador y sintomático del resto de la historia y de su fondo.

La simbología está muy presente. Hay historias en espiral, cosas que se suceden en apariencia distintas pero en el fondo repetidas. Símbolos duales constantes: pareja de hermanos, pareja de hermanas, dos pozos, historia dentro de historia, dos mundos paralelos... Y en un determinado punto una confusión fascinante entre sueño y realidad, sin que sepamos (y lo más hechizante, sin que nos importe) dónde acaba uno y empieza otra, porque estamos ya atrapados en la historia sin más, esto es sin etiquetas lógicas porque no son necesarias. De ahí la apabullante profundidad de este libro que nos sumerge en un torbellino de sensaciones y sentimientos. Nos “toca” por entero, con el alcance de un sueño imborrable y significativo.

Indudablemente este escritor pasará a la historia de la literatura porque tiene el efecto de las obras creativas auténticas: su impresión nunca se olvida aunque el tiempo acabe borrando de la memoria su trama.

[Tesa Vigal]