|
Wakan Portada DeQueVaRevista Literatura MitosyLeyendas ManerasVivir CINE PeliculaSecreta (El tercer hombre, Carol Reed/Orson Welles) |
|
En Cartel Brick, Brian Jonson.- Todo el mundo dice, como si fuera imposible, que a pesar de ser una historia en un instituto es seria. Supongo que se referirán a que, de hecho, las pelis “de instituto” que se hacen son chorras y además sólo tratan el lado divertido, más o menos, de la adolescencia. Porque es obvio el lado oscuro, confuso y problemático de esa etapa de la vida, reflejado excepcionalmente en alguna película, también independiente claro, como esa rara avis coprotagonizada por una desconocida Escarlett Johansson cuyo título he olvidado (¡maldita sea!) de hace un par de años.
Esta es una historia de cine negro, con un detective aficionado, investigando por motivos personales el turbio asunto de una ex novia desaparecida. Y, según la veía, me invadía la impresión de que, precisamente, ese tipo de historias oscuras del cine negro reflejaban a la perfección el trasfondo emotivo y existencial de una etapa fronteriza de la vida, como es la adolescencia. La radicalidad emotiva con la que se viven las experiencias vitales en ese momento de la vida, añaden a esta película una intensidad salvaje y sobria, una sencillez densa y triste que la asemejan a la vejez, a cualquier momento de la vida final de etapa. Magnífica interpretación de todos ellos, destacando la de su protagonista Joseph Gordon-Levitt encarnando a un chico de contenida vulnerabilidad y desesperada dureza. Y a Lukas Hass en un personaje inquietante, peligroso y patético. [Germán López] Ficción, Cesc Gay.- Formalmente en el cine se habla de historias de amor realizadas, ya sea para bien o para mal. Salvo algunas excepciones magníficas y originales como por ejemplo “La joven de la perla” y “Lost in traslation”. Esta es la historia de una de esas atracciones recíprocas que nunca llegan a materializarse. Aunque aquí al final, justo en la despedida, los dos reconocen lo que han sentido amparados ya por la inminente e inevitable separación. Luego en cierto modo tiene un final feliz. A veces esas historias ni siquiera llegan a ese punto.
Y está contada, justamente, por los momentos que forman una historia así. Por detalles, escenas, imágenes de frustración, desidia, inhibición, renuncia, pereza, comodidad, inercia y miedo. No hubiera sido posible sin los buenos actores que la interpretan, Eduard Fernández y Javier Cámara a la cabeza, porque gracias a todos ellos lo cotidiano se llena de vida oculta y palabras no dichas. [Laura Galán] El camino de los ingleses, Antonio Banderas.- He leído críticas sobre ellas tachándola de preciosista o pretenciosa. Preciosista es algo esteticista, que da prioridad a lo “bonito” porque el contenido no existe o es mínimo. Pretencioso es algo que pretende ser más de lo que se es. Ninguna de estas cosas es cierta. Porque es una película auténtica y sentida y porque el contenido es lo más importante y sus imágenes y sus palabras están al servicio de la atmósfera y las emociones que la recorren. Creo que en este sentido es superior a la novela.
Espero que lo de preciosista no sea porque hay un personaje que habla poéticamente de un lejano verano (el narrador de la historia, un personaje secundario y curioso). Si confundieran lo poético con lo preciosista apañados estaríamos. Quizá también sucede que en este país existe la moda de historias y personajes rudos, vulgares o bordes. Como si fueran lo único existente y confundiendo marginalidad con vulgaridad. Son dos cosas distintas, aunque a veces coincidan.
Es cierto que no es una peli redonda. Las imágenes oníricas no consiguen fusionarse del todo con las cotidianas y eso chirría un poco. Pero a pesar de eso se nota la intención sincera de su director, a quien es evidente que la historia le toca y le importa mucho. Yo diría que es su único fallo. La interpretación de todos los chicos es muy buena. Destacan las de Alberto Amarilla, un pobre chico que quiere ser poeta aunque logra reflejar perfectamente que nunca llegará a serlo, que será uno más de esos sueños incumplidos. La de su novia María Ruiz, cuyos menores gestos revelan una vida interior escondida a duras penas y la de Raúl Arévalo encarnando a un chico desesperado, cuya frustración y confusión se le escapa a veces en una agresividad simplona y penosa, o en palabras hondas e inesperadas de sobrecogedora sencillez. Su atmósfera genial de tan conseguida, a base de luz, imágenes y música que expresan perfectamente toda el alma de esta peli (no todas la tienen). [Luís Benítez] Y además recomendamos: Algunos días de septiembre, Santiago Amigorena/ Crazy, Jean-Marc Vallée (ver comentario nº19 Wakan)/ El gran silencio, Philip Gröning/ Infiltrados, Scorsese/ El laberinto del fauno, Guillermo del toro/ La noche de los girasoles, Jorge Sánchez Cabezudo/ Nueve vidas, Rodrigo García/ Pequeña miss Shunshine, J. Dayton y V. Faris/ La reina, Stephen Frears/ Salvador, Manuel Huerga/ Scoop, Woody Allen/ La silla de Fernando, David Trueba y Luís Alegre/ Una verdad incómoda, Davis Guggnheim/ El viento que agita la cebada, Ken Loach/ Volver, Almodóvar/ |