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LITERATURA LIbrosFueraDelTiempo (UnaTemporadaEnElInfierno, Rimbaud)

Autores desconocidos o inéditos[Envío textos: twakan@yahoo.es]

"La entrevista" por Israel Gajete.-

Atravesando una columna de humo, el automóvil se dirige hacia un edificio de tipo colmena, estrecho, con amplios ventanales opacos que reflejan de forma difusa lo que acontece en el exterior. Ángel aparca en batería, junto a un Mercedes que ocupa tres espacios.

Pregunta en la ventanilla de información por la oficina de Recursos Humanos. Una mujer delicada, elegantemente perfumada, le acompaña sonriente indicándole el ascensor. En la planta diecisiete le espera con ademán impaciente otra mujer que le invita a cruzar el umbral de una puerta abierta con un pausado “adelante”. Ambos se sientan y se escrutan con la mirada, esperando que la conversación se suceda. Como quiera que ninguno de los dos habla, la mujer tose, Ángel suda y no puede evitar una mueca disfrazada de sonrisa. ¿Debería hablar primero? ¿Debería esperar? Nada quebranta el silencio. El hombre, discretamente, desliza su mano en el pantalón, pretendiendo que el apretón de manos que posiblemente esperan ambos ocurra en un ámbito de mayor normalidad. Sería firme, mostraría una palma en la que huelgue la inseguridad traducida en aquel surtidor de sudor frío. Finalmente, tras unos segundos de incertidumbre, Ángel decide extender su mano. La mujer despliega el brazo y le aprieta con la suya fuertemente, moviéndola a izquierda y derecha, adelante y atrás, riéndose sin pudor alguno. Consternado, Ángel le sigue el juego. Estaría probando su temperamento. La mujer teclea algo en el ordenador. La pantalla está apagada… Vuelve a reír y le mira con una dulzura infinita, ofreciendo un espacio de acogida donde el encuentro se vuelve cordial y desconcertante al mismo tiempo. La risa es contagiosa, y los nervios de Ángel se rompen en rictus compartidos, disolviéndose espontánea y proporcionalmente en cada fugitivo sonido.

-¿Eres bueno?

-Lo soy, las referencias de mi currículum lo muestran. Creo estar capacitado para el puesto que solicito, ampliamente cualificado.

-Eres muy guapo.

-Gracias, la buena presencia también es importante, y soy moderado, y muy puntual…

-Muy guapo- le interrumpe.

-(Ríe) Gracias

-¿Te gustaría escribir a ordenador?

-Bueno, estoy acostumbrado a hacerlo, no me disgusta

-Mira, mira- la mujer golpea efusivamente las teclas- yo también sé escribir a ordenador

-Estoy seguro… ¿Cómo se llama?

-Ordenador. Or-de-na-dor. ¿Y tú escribes rápido?

-¡Jaja!- Esta vez forzado.- Alrededor de trescientas cincuenta pulsaciones por minuto

-¿A ver?

-¿Puedo encenderlo para mostrarlo?

-¿Sabes encenderlo?

-Supongo que sí, este botón… sí

En el fondo de pantalla aparece la extraña mujer con una sonrisa exactamente igual a la que se dibuja ahora en sus labios, sentada en la arena de alguna playa.

-Soy yo

-Jaja. Jajaja

Abre el block de notas, mientras piensa qué escribir o si la mujer le dictaría algo. Ella ahora está en silencio y Ángel interpreta esto como una oportunidad extraordinaria en una entrevista de trabajo. En este momento debería exhibir su creatividad y espontaneidad. Dudando unos instantes escribe:

Considerando que la empatía que se debe mostrar en cada diálogo con el cliente, es producto de una escucha activa e inteligente, responsable en cuanto que la conversación que se ofrece en un marco de confianza es un reclamo para la venta y posterior fidelización del cliente, enton

La mujer aplaude y Ángel sonríe. El puesto es suyo. Releyendo se percata de haber escrito dos veces cliente… y encuentra muy vaga su definición de fidelización. Pero claro, algo improvisado… No se siente muy cómodo; por la teatralización de la entrevista la mujer debe utilizar un sistema norteamericano, basado en los métodos de Litchels o algo así.

(Es bueno, es bueno).

Una mujer anciana interrumpe la escena, incorporándose a la extraña reunión de improviso.

-¡Mara! Disculpe, ¿Ángel Lersten? Es mi hija, es discapacitada…

-¿Discapacitada? Ah… pues… me ha entrevistado muy bien

-¿De veras? Me alegro entonces. No le entretendré más, el puesto es suyo.