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MANERAS DE VIVIR

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Danza del vientre, [por Martha Salma]

Describir la danza oriental seria como decir...MUJER.

Nos sugiere femenino-masculino, ying-yang, amor-guerra, luz-oscuridad, lunar-solar, agua-fuego, tierra-aire... todo está relacionado, la dualidad forma uno, y en uno siempre existe la dualidad

Para entender la danza oriental tendríamos que remontarnos hasta algún rincón del norte de África hace miles de años. Los primeros datos que hacen referencia a la danza aparecen en el antiguo Egipto, en diversos murales y pinturas datadas sobre el 1200-1300 AC., donde aparecen grupos de bailarinas, en la mayoría de los casos acompañadas de músicos, formando parte de algún tipo de ritual cómo el de acompañamiento a los difuntos, para ayudarles a llegar a su nueva vida, o bien cómo ofrenda a la diosa de la fertilidad esperando la abundancia de las cosechas

Sea como fuere es considerable la importancia que se le atribuía a la danza en un nivel religioso-espiritual.

En el ámbito social las mujeres la practicaban en reuniones exclusivamente femeninas sólo para divertirse y en otras ocasiones como ayuda a las parturientas, acompañándolas con suaves movimientos pélvicos para guiarlas en el parto.

En aquel momento las mujeres eran veneradas por su poder de engendrar vida, se les atribuían poderes mágicos y en las ceremonias entraban en trance a través de los cantos y la percusión. En ese estado tomaban contacto con la divinidad, activando y elevando la energía de sus chacras, recibiendo información sagrada que expresaban a través de su danza.

Con la llegada del cristianismo, la danza se prohíbe por considerarse pagana y evocar a la diosa mujer, ya que el cristianismo instauró el dios masculino que posteriormente creó la sociedad patriarcal. La danza pasó a practicarse de forma oculta y posteriormente salio de los templos para popularizarse de mano de las esclavas como entretenimiento social, llegando éstas, en la edad media, a ser muy cotizadas. Pasaron a bailar con magos y encantadores de serpientes. A partir de los años 40 (del siglo XX) se incorporan movimientos de ballet clásico y se empiezan a ver los primeros espectáculos en el Cairo.

Actualmente  por todo el mundo, existen grandes compañías  que incluso llegan a fusionar el oriental con diversos ritmos étnicos.

...Mujer...esta también es su historia.

A día de hoy puedo decir que he recibido en mis clases muchas mujeres con problemas de autoestima que encuentran en la danza una forma de desahogo, de escape. Encuentran un modo de liberarse de bloqueos emocionales y físicos, de relacionarse con su cuerpo, de calmar su mente y una forma de buscar una feminidad oculta que poco a poco van consiguiendo despertar. La mujer descubre nuevas sensaciones, incluso nuevas formas de ver la vida, se siente más amorosa, más libre, más dueña de sí misma, más segura y con una sexualidad más plena. Yo también pasé por esa fase y encontré en  la danza oriental algo que no había experimentado con ninguna otra danza: magia.

Al poco tiempo, en mi afán de saber más y más, comencé a indagar y todo lo que había percibido empezó a cobrar sentido.

El mundo atraviesa una crisis a la vez que paradójicamente la humanidad comienza a despertar, esto causa desorientación, pues estamos empezando a ser conscientes de nuestro potencial energético y despertamos a nuevas formas de entendimiento. ¿Qué tiene que ver esto con la danza? Se relaciona con cómo nos sentimos las mujeres y cómo la danza se convierte en un vehículo con el que ayudamos a despertar esa energía, a encontrar a la Diosa interior. Ella nos ayuda a apreciar nuestro propio poder y a retomar nuestras habilidades, nuestra herencia y nuestra belleza. La danza, en resumen, nos ayuda a adquirir una conciencia más plena.

Estamos despertando a una feminidad que nos ha sido vedada, a la vez que se están modificando los roles. El hombre se vuelve más femenino y la mujer más masculina. Esto nos está dejando desorientados. Experimentamos nuestra libertad acompañada de una gran desorientación. El problema está en que para conseguir esa igualdad tan deseada las mujeres nos hemos vuelto guerreras, hemos luchado por nuestros derechos intentando ser iguales a los hombres, y en esa lucha nos hemos olvidado que seguimos siendo mujeres. La guerra forma parte de la masculinidad, nosotras creamos, no destruimos. La religión ha estigmatizado que sobresalgamos por encima de los hombres, ellos han formado la sociedad patriarcal, han creado la religión, las leyes y han conseguido alimentar su ego, negando lo femenino en el mundo y en ellos mismos.

Ahora las mujeres estamos desplegando todo nuestro potencial, toda nuestra magia, aquello que el hombre siempre ha temido y por lo tanto condenado.

Pero toda esta rebelión no es más que el principio del despertar de los seres humanos, todos tenemos una dualidad, el ying y el yang, todos tenemos una parte femenina y una parte masculina. Estamos en plena expansión del conocimiento, estamos en pleno despertar y en plena búsqueda de ese equilibrio masculino-femenino. Y de lo que se trata al fin y al cabo es que la mujer encuentre su equilibrio sin perder su feminidad y  que el hombre despierte su sensibilidad sin perder su yo masculino.

Está bien que tengamos derechos, que seamos iguales como seres humanos, pero seguimos siendo mujeres, seguimos siendo las únicas capaces de generar ese proceso alquímico que es la vida. Somos seres mágicos y la danza nos lo hace ver.

La danza oriental te pone en contacto con esa esencia perdida hace miles de años, con esa feminidad vedada. Hace que vuelva a florecer en nosotras la feminidad, y con ella también sanamos todo el dolor que llevamos siglos sufriendo, no solo en nuestras vidas presentes sino en toda la historia. La mujer llora, la mujer sufre, no le permiten expresarse, la queman, la encarcelan, la maltratan, la violan, le impiden acceder al conocimiento, vive inundada de miedos y frustraciones, y a pesar de todo sigue dando amor. A pesar de todo ella baila, expresa con su danza lo que no puede expresar con palabras, aun a riesgo de que la tachen de prostituta...

Bailamos principalmente con las caderas aunque lo hacemos con todo el cuerpo, pero las caderas son la parte principal de nuestros movimientos, aquí justo debajo del ombligo se encuentra el 2º chacra, es el chacra de las emociones, que es el que principalmente se libera y desbloquea con los movimientos pélvicos. Este chacra estimula la conexión con la fuerza personal e interior de cada ser, potenciando la creatividad e integrando emociones. Es el chacra de la sexualidad ligado a las emociones. Es el almacén de energía y el centro de transformación de la energía base. Ayuda a disipar el miedo interiorizado, los traumas de nacimiento, el miedo a la muerte y el desequilibrio emocional.

Más abajo, a la altura del coxis, se encuentra el 1º chacra donde duerme la Kundalini, la base de toda la energía y nuestra conexión con la tierra, nuestro cuerpo físico. Aquí reside la energía sexual.

Durante la danza nuestros chacras se alinean, creando una energía que te conecta con tu centro, con tu esencia, el cuerpo etéreo, nuestro segundo cuerpo, estimulándolo y dejando fluir todo nuestro sistema energético.

La danza trabaja los cinco cuerpos: físico, etéreo, mental, emocional, y espiritual.  Cuando bailamos sentimos nuestra unión con el cosmos, despertamos a otro nivel de conciencia, vivimos en ese instante, nuestro presente se vuelve infinito, desplegamos muestra magia y nuestro amor se expande.

Es un camino espiritual, una forma de meditación, al igual que otros como puedan ser el Yoga, el tai-chi, o cualquier tipo de danza, con la particularidad de que esta la encontramos en su estado más puro, conectándonos con movimientos y sonidos ancestrales que forman parte de nuestros recuerdos más escondidos.....

Si la humanidad entera bailara, y despertara, viviríamos en un mundo más libre, más justo, más femenino, más amoroso, menos violento, cuidaríamos más nuestro planeta. La madre tierra lleva siglos sufriendo, la maltratamos igual que  hemos maltratado todo lo femenino. Todo está conectado.

Una sociedad más matriarcal que patriarcal, no sólo patriarcal, sería la solución, el equilibrio perfecto. Pero tenemos mucho camino por recorrer, sólo hemos empezado... pasito a pasito... cada uno de nosotros...

¿Bailamos?

[Martha Salma]