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tWakan.com Envío textos: twakan@yahoo.es Pág. 1 de CINE: PeliculaSecreta (Los amantes del circulo polar, Medem) |
En CartelDéjame entrar, Tomas Alfredson.-[Por Andrés Cuesta] La mayoría de las historias de vampiros, llevadas al cine, suelen ser superficiales, despliegues de efectos especiales varios, farsas, o estúpidas. (Un punto y aparte son las magníficas y originales versiones de Nosferatu de Murnau, el Drácula de Coppola y poco más). En las típicas y chorras pelis de vampiros sólo hay sangre y colmillos por todos lados. En este caso la mayoría de las imágenes son de nieve en sórdidos extrarradios, silencio en la cara indefensa de un niño, soledad en las aulas, soledad en el patio entre bloques de viviendas, soledad en el bosque, soledad en el tren, soledad en compañía, miradas inquietantes, inmovilidad angustiosa… Es decir es una historia auténtica que, por lo tanto, trasmite sentimientos, mundo, el alma de su protagonista.
Ese niño sediento de cariño y de algún vínculo afectivo con el exterior que, no sólo no lo recibe, sino que es maltratado por sus compañeros de colegio. La rabia producto de la frustración doble, porque además es incapaz de responder y defenderse, podría desembocar en una violencia futura que le hará identificarse, en parte, con sus antiguos agresores. Pero eso ya no se cuenta, pertenece al futuro posible de este tipo de historias terribles y aisladas. Esa es una de sus posibles respuestas. Esta película se centra, con sombría insolencia, en el recorrido interior de un niño, hasta entablar íntimo contacto con el lado destructivo de sí mismo y del mundo exterior. El hombre que acompaña a la inquietante niña, tan solitaria como el niño protagonista, vamos comprendiendo poco a poco, que es el mismísimo futuro que le espera a ese niño, víctima al principio de la película del acoso y el maltrato de niños violentos de su colegio. O dicho al revés, que ese niño maltratado será en el futuro el acompañante siniestro de esa niña-sombra, que no siente el frío. Ese frío del invierno sueco. Hubiera podido ser en verano. Pero no, todo está nevado, todo está en silencio dentro y fuera. Para que funcione lo destructivo hay que invitarle a pasar. Y a eso hace referencia el título de esta devastadora película, a la esencia de la mitología vampírica.
Eso sí, es irregular a mi modo de ver, en ciertas escenas que sobrarían porque caen en lo tópico y lo tonto. Pero en fin, como diría Willy Wilder “nadie es perfecto”. Imágenes empapadas de sentimientos. La penúltima escena de la piscina (en que la violencia no se ve) trasmite toda la descarga interna emocional acumulada. Mientras que la escena en la que el niño araña suavemente la pared que le separa de su vecina, con la que crean los primeros y únicos sentimientos de afecto y lealtad, expresa toda la demanda de amor indirecta y sutil, que sólo los sensibles suelen percibir. Impresionante, perturbadora, romántica, íntima, negra, sabia. [Andrés Cuesta] Reservados todos los derechos © Wakan-Andrés Cuesta
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