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Pág. 1 de CINE: La Pelicula Secreta (Two-Lane Blacktop, Monte Hellman)

En cartel

El secreto de sus ojos, Campanella.-

[por Tesa Vigal]
Es el mismo director de “El hijo de la novia”. Ambas películas son auténticas aunque de géneros distintos, pero en ésta aparece otra faceta más que se añade a la importancia emocional, y es una sensibilidad tranquila pero aguda, sutil pero devoradora.

Sobre el amor y el tiempo, o algo similar, podría haberse titulado. Claro que realmente las miradas en esta película son una perforación emotiva constante. Y en especial una memorable interpretación de su protagonista, Ricardo Darín.

Esa referencia a un posible título viene porque en ella se habla de varias clases de amor. El del asesino es el amor como posesión, ser propietario de un objeto es dominarlo y eso genera poder y poder sobre él. En sí misma esa actitud encierra algo destructivo que imposibilita toda comunicación, pero a veces como en esta historia, puede desembocar en una violencia concreta y total.

El amor del protagonista, el funcionario judicial que busca y persigue al asesino, es el amor no realizado por miedo. Pero no tan sencillamente, hay multitud de matices de ese penoso recorrido bañado de melancolía. Sorpresa, reticencia, despertar, deseo, temor, pasividad, renuncia, memoria dolorosa, rescate, liberación…

El amor del marido de la víctima es el amor dependiente, pero cuya dependencia es asumida con premeditación y alevosía.

Y todos ellos jugando con el tiempo como si fuera un comodín para sus diferentes coartadas vitales. El tiempo, además, social, el que estaba a punto de dar lugar a la dictadura militar y su violencia desatada, en la parte de la historia recordada por el protagonista, la época en que sucedió el crimen que no ha podido olvidar. La escena del campo de fútbol es impresionante por lo cargada simbólicamente que está. Ese agujero iluminado en medio de la oscuridad de la noche, y agitado por los sentimientos descontrolados y apasionados de los espectadores de un partido, será en un futuro inmediato el lugar donde se internará y se torturará. Pero eso es ya otra historia.

El tiempo es una referencia para los personajes, enemigo para unos, amigo para otros. Quien se encierra en el tiempo, pasado, como el marido, acabará encerrando a otros. Quien lo usa para descubrir y rescatar, Darín, encontrará una revelación interna y externa. Y quien lo utiliza como excusa de sus crímenes, acabará siendo su víctima perpetua.

Filmada con mimo, con una suave determinación, igual a la de su protagonista, va creando una atmósfera de invisible llovizna constante, cristales rotos por los rincones, melancolía imparable tiñendo cada sentimiento de amistad, camaradería, humor, o fractura.

Y hay una escena (más arriba foto en la que se condensan todos los matices, en apenas un minuto. Me refiero a la despedida en la estación, cuando él y ella, frente a frente pero no cara a cara, acercan sus ojos y sus bocas sin llegar a rozarlos, acariciando la periferia de su deseo. El contorno de la piel de una mejilla con otra, el borde de los labios con un pómulo, cerrando los ojos para emborracharse de contención desbordada. Inclinándose hacia el ser amado, rozándole interminablemente, sin atreverse a la generosidad de una entrega absoluta, quedándose en el borde del mapa de su deseo.

[Tesa Vigal] [En caso de usar este texto: sin modificar nada y citando autora y procedencia] © Wakan-Tesa Vigal

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