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Mitos y Leyendas

LEYENDA GALLEGA

RELATO BASADO EN LA LEYENDA DE LA DAMA DEL MONTE DAS CROAS

[por Tesa Vigal] [Dibujos de Brian Froud y Alan Lee] [Fotos: Galicia]

Existen Varias recopilaciones de leyendas gallegas. Una de las más interesantes y completas es la muy recomendable de Leandro Carré Alvarellos, que bajo el título “Las leyendas tradicionales gallegas” está publicada en la editorial Austral.
 

LEALTAD SECRETA DE UN HADA SOLITARIA

Entre el follaje asoman petroglifos sobre las rocas sumergidas en profundo sueño, inalcanzable, esponjoso, donde anidan los espíritus de aquellos seres milenarios que los trazaron. Y el río fluye con su imprevisible música de acordes apagados o agudos, pero siempre soñadores, recortándose nítidos en los días de limpia niebla, o de luz transparente.

Arbol de los Celtas
Leyenda Gallega

Ciertos días, en el aire azulado del amanecer, se dejaba ver una Encantada en el Monte Das Croas. Nadie había descubierto la entrada de la cueva que conducía al pazo subterráneo donde vivía, pues las puertas del Reino Borroso están y no están dependiendo del momento, la voluntad de sus habitantes paralelos y la naturaleza del ser humano que pase ante ellas, y aunque se contaba que había allí un gran tesoro, aquellos que la habían visto no se atrevían a acercarse a ella por temor a su bello poder desconocido y a su condición fascinadora de otras voces, otras dimensiones, otro corazón…

En un ambiguo amanecer, mientras peinaba su brillante y largo pelo rojizo sentada sobre una roca, vio acercarse entre la bruma a un niño de un pueblo cercano, conduciendo sus ovejas con limpios ojos dorados, y decidió dejarse ver por él.

Leyenda Gallega
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Flotaba en el aire un olor a hoguera y a sugerencia infinita, cuando el niño se sintió llamado a dirigir su mirada hacia la dulce luz de una mujer hipnótica, hacia el brillo cristalino del peine de oro con el que se peinaba muy lentamente, vislumbrado como inagotable señal entre ramas entrecruzadas. Se oyó el grito de un pájaro repentino. Luego, brotó un silencio en el que fluían ríos en el viento suave, oscilaban los troncos de los árboles cercanos y explotó como burbuja del tiempo el sobrecogedor olor de la profunda tierra generosa.

Ella le pidió que se acercara, después uno de sus corderos. Con tan recóndito y suave poder que el niño se asustó ante la presencia de lo extraordinario y salió corriendo hacia su casa. Con voz balbuceante contó aquel encuentro y su padre reconoció en sus palabras y en sus ojos, tocados ya por la maravilla, el latido del misterio que se agita en la montaña y el bosque.

Aquel mensaje de palabras sin tiempo, le golpeó con reverencia y ansiedad, abriendo la puerta de la revelación en su piel cansada y dijo a su hijo que volviera al monte para entregarle a la Encantada todo lo que pidiera, porque es conveniente y justo estar a bien con lo prodigioso. También se arriesgaban a que el corazón insondable de los habitantes del Reino Borroso se ofendiera por su negativa y perdieran todo rastro en su vida de bienestar y dulzura, además del rebaño.

Leyenda Gallega
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Leyenda Gallega Leyenda Gallega

Pero al regresar al monte el niño no vio rastro de sus ovejas y se puso a llorar desconsolado, llamándolas sin parar, buscándolas por todas partes en aquel monte que cambiaba por momentos, convertido en paraje fronterizo entre  todos los mundos.

Cuando estaba a punto de volverse sin ellas, vio al hada justo ante él en compañía de las ovejas y oyó su voz, como cálida música remota, decirle que no tuviera miedo. “Yo cuidaré de ellas mientras vas a tu casa y le dices a tu padre que venga a hablar conmigo, pues es importante lo que quiero decirle”.

El hombre escuchó a su hijo, receloso y sorprendido. Pero supo que ese era uno de esos momentos en que el misterio de la vida exige entrega total al prodigio y se dejó llevar por los latidos asombrados de su sangre y sus pies camino del monte, fluyendo fuera del tiempo y el espacio desde lo más profundo de su alma hacia el encuentro con el centro de lo desconocido. Le asustaba por igual la llamada de otras dimensiones como el inocente mensajero, pero más por temor que por curiosidad se apresuró, sabiendo que todo era posible y sus motivos inalcanzables, al menos para él.

Leyenda Gallega
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La fada leyó su corazón y le tranquilizó. Nada tenía que temer. Al contrario. Y el hombre escuchó, tembloroso, su promesa de concederle abundancia de dichas. Para ello sólo tenía que guardar en secreto sus palabras y sus instrucciones.

Sólo una persona llegó a conocerlas, al cabo del tiempo, y las consecuencias le impidieron repetirlas. Por ello siguen sin saberse qué normas y pasos obedeció el padre del niño. El caso fue que, a partir de entonces, el sol de la alegría y la abundancia reinaron en su casa y los rumores circulaban incesantes entre sus vecinos.

Unos, comentaban que el hombre seguía visitando al hada. Otros, que le llevaba al monte todo lo que ella necesitaba, aunque en esto la incertidumbre abría las puertas de todas las preguntas sin respuesta, pues ningún habitante del Reino Borroso necesita nada material de los humanos, sino sus correspondencias mágicas. Sus sentimientos más altos, su inocencia más alegre, sus mejores poemas y canciones, o lo más íntimo de sus almas. Y algunos hubo que se atrevieron a preguntarle sobre el vuelco de su vida, o sus visitas al monte, pero el hombre nunca respondió.

Leyenda Gallega
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Pasó mucho tiempo. Su hijo, el niño que encontró a la Encantada, había crecido conservando en su corazón la imborrable huella de la presencia y el contacto con lo maravilloso, y un día su padre enfermó tanto que todos dieron por cierta su próxima muerte.

Su mujer debía atender todas las gestiones de su hacienda y un mediodía, uno de los momentos fronterizos del día, se encontró con la fada en el campo y escuchó con miedo cómo le preguntaba por la salud de su marido. El temor le hizo salir corriendo sin responder, pero antes que ella llegó el hada a su casa.

Allí la encontró ya, cuidando a su marido, y éste mejoró de manera fulminante.

Nada más irse la Encantada, su mujer le preguntó, insistente, todas las preguntas que había callado hasta entonces. Tanto persistió en ellas que su marido, quizás acostumbrado ya a sentirse protegido por lo extraordinario, acabó revelándole todo, incluyendo las hierbas con las que el hada le había curado.

Leyenda Gallega Leyenda Gallega

Puede que su enfermedad fuera una prueba a su lealtad, o puede que sólo se tratase de las vueltas caprichosas de la espiral de la vida. En todo caso el hombre faltó a su promesa y al día siguiente amaneció muerto, con todo el cuerpo cubierto de marcas y cardenales, como si durante la noche le hubiera golpeado toda la ofensa del Reino Borroso. Y ésta, igual que el resto de emociones de sus habitantes  y su baile y su poder fascinador, es ilimitada, entera, impecable.

Su interior por siempre permanece fuera del alcance de la comprensión humana. Cada uno de sus días se extiende a lo largo de años. El entorno empalidece ante su presencia. Guardan el secreto del poder del deseo. Cruzan las puertas del sueño. Y juegan, juegan con la alegría o la seriedad desatada de los niños pequeños. Así aman también.

[Tesa Vigal]

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