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Mitos y Leyendas / NUEVAS ENTRADAS DE WAKAN EN: cuadernos dionisiacos de la luna palida

(Un Mito no equivale a algo falso, sino a todo lo contrario: remite a fuertes y profundos arquetipos humanos con enorme carga energética-simbólica. Una Leyenda suele ser una historia basada en algún hecho real ancestral y envuelto con el paso del tiempo, más o menos, con la energía del mito)

Afrodita, un par de notas-

[Por Tesa Vigal]  

Quien no crea en casualidades sino en coincidencias significativas, disfrutará del hecho de que el primero de esta serie de textos por orden alfabético, comience con la diosa del amor. El amor en todos sus significados, desde el más aparente al más profundo, desde su manifestación sensual a su manifestación creativa. En realidad todo ello está interconectado. Y dadas las diferentes facetas de Afrodita y sus distintos niveles llegaron a darle en la antigüedad algún añadido a su nombre, con templos específicos.

La creación, cualquier tipo de creación surge de un acto amoroso. Y para remarcar este sentido el mito de Afrodita sitúa su nacimiento en el mar, la fuente de la vida, la vida misma. No sólo eso, el mar es un símbolo del inconsciente desconocido y, como el agua en general, de los sentimientos y emociones.

Derecha y arriba el nacimiento de Venus de Boticcelli

 

Es lógico por tanto que la mitología que la envuelve sea muy rica y existen varias versiones de algunos episodios de sus andanzas y de sus diferentes facetas. Para Robert Graves, Afrodita es una de las 3 caras lunares de la gran Diosa primordial, la que correspondería a la luna llena, a la energía de la sensualidad, de la belleza, la fecundidad, lo lúdico... Las otras dos caras corresponderían a la luna creciente, Artemisa (la cazadora de almas, la integridad, la independencia, la naturaleza agreste) y la luna menguante y nueva, Hécate (la oscuridad, el inconsciente, la magia, la muerte). Según él, posteriormente todas estas facetas se irían desgajando y, con innumerables nombres, pasaron a ser diosas diferentes en todas las culturas del planeta. Lo que a Graves le interesa sobre todo es que esa gran diosa primordial, la Diosa Blanca, es la inspiradora de la auténtica poesía (su libro "La Diosa Blanca" editado por alianza es personalísimo, sugerente, por momentos turbador y centrado en la poesía, su origen y sentido. Para conocer en general las andanzas de la diosa recomiendo otro de sus libros: "Los mitos griegos").

Como además de ser una breve visión personal sobre su mito, el texto trata sobre la diosa griega, volvemos a Afrodita, la nacida del mar según Hesiodo, aunque para Homero fue hija de Zeus y Dione.

Su energía es la que mantiene unidos a los elementos del universo. Su color el azul turquesa. Su símbolo-arma más poderoso es su cinturón, tanto que es capaz de detener los rayos del propio Zeus. El cinturón para unir y conectar. El círculo del amor, la mayor fuerza existente. En su nivel más elemental puede ser deliciosamente frívola, en los más altos es una fuerza arrolladora y liberadora de amor pleno y generoso, de fusión de contrarios, de infinita armonía. Entre medias toda una gama energética, de la que conviene ser consciente. Si se invoca la ayuda de su poderoso cinturón debe tenerse en cuenta que se recibirá exactamente lo mismo que se haya dado, en el momento y lugar apropiado. Pero si se invoca en nombre del amor verdadero (y toda invocación es emotiva, no sólo mental) nadie podrá dañar a esa persona.

Afrodita estaba casada con Hefesto (el Vulcano romano), el enigmático dios cojo, herrero y artesano, del fuego creativo. Pero también es de lo más sugerente que con uno de sus amantes, el dios Ares de la conquista y la lucha, tuvo dos hijos: la diosa Harmonía (símbolo perfecto del resultado de la fusión de contrarios) y el dios Eros con su arco y sus flechas, la atracción erótica imparable y turbulenta. Hefesto les encontró juntos en la cama y los cubrió con una de sus creaciones, una fina red mágica que les mantuvo unidos bajo ella para que todos los dioses contemplaran su unión, llamados por Hefesto. Peor suerte corrió el bello Adonis, a quien Afrodita advirtió de los peligros de la caza. No le hizo caso y acabó muerto por un jabalí y llorado largamente por la diosa.

Arriba Afrodita y Ares. Derecha Afrodita y Hefesto

Por último vuelvo al principio. Toda energía es neutra, depende de cómo se use y quien la use. Y desde luego el sexo y el amor pueden hundir, o pueden hacer volar. Pueden iluminar o cegar. Encadenar o hacer libres.

Este es un texto condensado, lleno de hilos de los que tirar, porque nada iguala al placer del propio descubrimiento.

[Tesa Vigal]

[En caso de usar este texto: sin modificar y citando autora y procedencia] © Wakan-Tesa Vigal