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Mitos y Leyendas / NUEVAS ENTRADAS DE WAKAN: cuadernos dionisiacos de la luna palida

Shambala de Nicholas Roerich.-

[Por Eduardo Hernán]

Roerich es bastante desconocido en España, a pesar de su gran reconocimiento internacional que le llevó a estar nominado, con razón, para el premio nobel de la paz en dos ocasiones. Einstein y el escritor Aldous Huxley le conocieron y quedaron impresionados.

Roerich

Roerich

Izda. foto de jovencito. Dcha. Autoretrato

Es una de esas personas excepcionales que surgen de tanto en tanto, llenas de matices, facetas y capas que le hacen casi inabarcable. Fue pintor, escenógrafo, artífice de sociedades y bandera de la paz, místico, arqueólogo, explorador, fundador de la sociedad Agni Yoga, y buscador incansable de Shambala.

Nació en San Petersburgo, Rusia, en 1874. A pesar de sus actitudes artísticas su padre le obligó a estudiar derecho, aunque él estudió al mismo tiempo bellas artes. Es precisamente como dibujante y escenógrafo como empezó a ser conocido, ya que en los años 90 del siglo XIX conoció a numerosos artistas de su época, entre otros a grandes músicos como Rimski-Korsakov, o Stravinski para quien diseñó la escenografía para uno de sus ballets.

Siempre relacionaba estrechamente la música con la pintura, el color, ya que según su mujer Helena Shaposhinova, Roerich tenía la capacidad de la sinestesia (ver sonidos y oír colores).

Roerich

Izda en el Himalaya en 1937. Dcha. su bandera de la Paz

Bandera de la Paz de Roerich

Sus cuadros (ver algunos de ellos en éste artículo), imbuidos de una especialísima luz y color, además de rica simbología e imaginación son numerosísimos y se pueden ver en algunos de los museos repartidos por el mundo. Uno en Rusia, otro en la India, otro en Nueva York, algunos cuadros en Londres…

En su periodo de director de la Sociedad incentiva del arte, antes de salir de Rusia, desarrolló una teoría y sistema de aprendizaje artístico que sigue siendo revolucionario por ser opuesto a la especialización, cada vez más empobrecedora y tiránica en la actualidad. Consideraba que debía partirse del fondo creativo de todas las artes y a partir de las nociones de pintura, danza, teatro, música, canto, alfarería, cerámica… Cada persona encontraría y seguiría su propio camino.

BogdoUla
Cielo

 

Shambala

Esta es la misma teoría que aplicó a las culturas del mundo, siempre tratando de fundir y preservar el patrimonio cultural de todo el planeta, considerando que lo cultural no es sólo el arte sino todas las ideas de la humanidad. Esta inclinación de fusionar y armonizar, de complementar es típica de su visión del mundo. Trataba de romper los límites que encajonaban en compartimentos o etiquetas, tendiendo siempre a la síntesis. Y, precisamente, esto le conectó inmediatamente con la sabiduría oriental.

La revolución rusa de 1917 le pilló en Finlandia y pensó que su misticismo y pacifismo no caerían muy bien en Rusia y decidió no volver y seguir con sus viajes incesantes. Estuvo en Nueva York en 1921 donde fundó el Master Institute of united arts. Y sus ideas pacifistas se reflejaron con la redacción de un Pacto y el diseño de una bandera universal de la paz, con un antiguo símbolo presente en numerosas joyas tibetanas o del Cáucaso y en antiguos objetos bizantinos y romanos.

Ciudad
Diosa

 

Shambala
Lago

Pero lo que le ocupó la mayor parte de su vida fue el viaje que emprendió a Oriente en compañía de su mujer Helena y de sus hijos por China, Mongolia, Altai y Tíbet, y dónde murió en Kullu, en 1947.

Su búsqueda era la de la mítica ciudad o reino de Shambala. Una región espiritual, con soporte físico o sin él, que sería el sumun del lado espiritual humano. Sobre este viaje, o parte de él ya que en realidad duró, con intervalos, desde los años 20 del siglo XX hasta su muerte, escribió su libro “El Corazón de Asia”. Un viaje ciertamente temerario, ya que en aquel tiempo y en aquellas regiones (algunas de las zonas inexploradas) viajar andando y a caballo con niños y sin meta geográfica es toda una declaración de principios, una forma de vivir.

Lo fascinante es que en algunos de sus cortos “regresos” a Occidente, afirmó que había visto a gente de Shambala y tenía una piedra de recuerdo. Una piedra especial con leyenda, relatada por el lama que se la regaló.

Fue con motivo de su visión intermitente, en algún paraje perdido del Tíbet, de luces y columnas luminosas. Al preguntar al lama recibió la respuesta de que era la torre de Shambala y la luz era emitida por una piedra celeste colocada en lo alto. Una piedra con el brillo de un diamante que cayó del cielo en el año 331 D.C. dentro de un cofre que contenía cuatro objetos de poder. Uno de ellos, esa piedra prodigiosa llamada chindamani, procedente de la constelación del can mayor, fue repartida por varios sitios estratégicos. Una de sus pequeñas partes es la que le regala. Sería un talismán poderoso para la paz. En el diario de su mujer también está registrada la visión de un objeto ovalado, enorme y brillante, un día que miraban al cielo para contemplar el vuelo de un águila. El lama le dijo que ese objeto era “la señal de Shambala”.

Mandala
Montaña

 

Rusia Sol

Un reino cuya puerta estaría dentro de una cueva de paredes curvas que comunicaría con esa otra dimensión. Y para acceder a ella sería necesario abrir esa puerta y para abrir esa puerta sería necesario una vibración, un nivel espiritual muy alto al que pocos humanos llegarían.

Dentro de la lógica interna de otra dimensión cuadrarían las leyendas sobre un tiempo distinto, o una ausencia de tiempo reflejada en novelas o películas sobre el tema (y que también es una característica de la dimensión del País Borroso de los Espíritus Elementales).

El supuesto de que allí vivirían, sin embargo, gente vinculada con los humanos por ocuparse de su evolución “a distancia” es reconfortante y relativo. Uno se topa con la teoría del hombre y la hormiga. Esta última ignora la existencia de quien mira el hormiguero. Esto se complementaría con una consecuencia espiritual: el respetar la libertad porque nada impuesto desde fuera puede funcionar. Carece de futuro al carecer de base. La base viene del interior. Como diría John Lennon: “antes tienes que cambiar tu mente”. Yo añadiría que también el corazón.

[Eduardo Hernán]

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