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twakan.com / Envío textos: twakan@yahoo.es Enlaces: www.fotogramas.es / www.labutaca.net /(Cahiers du cinema) www.caimanediciones.es Pág.2 de Cine: En Cartel (Documental sobre los Doors) |
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La Película Secreta Sección dedicada a películas especiales por tener algo inolvidable, ya sea en parte o toda ella. Ya sean más o menos famosas o desconocidas, irregulares, o auténticas joyas.
Una noche en la ópera, de Sam Wood-Hnos. MarxSuele pasar que a las personas que creen en una base lógica de la sociedad y la vida no encuentren la gracia a las películas de los hermanos Marx. No es de extrañar. El humor de los hermanos Marx es el que que pone todo patas arriba, dando la vuelta a un mundo aparentemente regido por la lógica y desvelando así su base esencialmente irracional, emotiva, inconsciente. Y lo hacen con el ludismo sabio de los niños, con una alegría en la que caben la ironía y el absurdo, sin ningún tipo de prejuicios y, por supuesto, donde no cabe lo políticamente correcto. En sus escenas más memorables se cuestiona de dónde sale todo este tinglado donde estamos metidos y que nos tomamos tan en serio como si no hubiera más alternativa. Algo que siempre deberíamos tener en cuenta para relativizar las bases de cualquier cosa, quizá sobre todo de esas que más nos hacen sufrir, o que parecen inamovibles en nuestra vida o en las circunstancias que nos rodean.
Sus personajes son siempre "personajes", esto es esas personas que no se saben de dónde salen, con cierto olor marginal que se ríen del lado dramático de lo marginal, también. Que tienen ideas o comportamientos peregrinos de tan personales y que se escapan a cualquier tipo de clasificación y vuelven divertido, estimulante o enriquecedor el momento y el lugar donde aparecen. Aquí me limitaré a recordar o descubrir algunas de sus escenas y frases memorables, para que hablen por sí mismas: Un camarote diminuto donde quiere entrar todo tipo de gente, quizás precisamente por eso. Desde un fontanero a una manicura (a la que Groucho pide que le deje las uñas cortas porque va faltando sitio), pasando por una recua de camareros con bandejas innumerables y una pasajera que pregunta por su tía. "Pase, pase y búsquela entre la multitud" le responde Groucho invitándola a pasar. Hasta que finalmente salen todos despedidos al abrirse la puerta por última vez.
Justo antes del célebre diálogo de besugos sobre el absurdo incomprensible del lenguaje legal de los contratos ("la parte contratante de la primera parte es a la parte contratante de la segunda parte etc...") Chico pregunta "¿ha dicho usted algo". Groucho: "Nada que merezca la pena oírse". Chico: "Será por eso que no he oído nada". Groucho: "Será por eso que no he dicho nada". En la escena inicial en un restaurante: "Esa mujer... ¿Sabe por qué estaba con ella? Porque me recuerda a usted. Por eso ahora estoy con usted. Porque usted me recuerda a usted. Sus ojos, su garganta, sus labios, todo en usted me recuerda a usted, excepto usted. Creo que está bien claro. ¡Que me ahorquen si lo entiendo!". En la escena de las camas a la llegada del barco a Nueva York, vuelven loco a un policía cambiando de sitios las camas y los muebles de una habitación a otra, según van cruzando puertas. ¿Hay camas o no hay camas? ¿qué es una habitación? ¿para qué sirven las puertas? ¿es la obsesión de un policía las camas y derivados? Son algunas de las preguntas con toda clase de respuestas. Nada se da por supuesto. Todo se mueve. De arriba abajo y de abajo arriba pasando por los lados y aledaños. Seguir un rastro alocadamente o seguir un rastro alocado. Focas con chapa identificativa y el mudo quitándose un traje para descubrir bajo ese traje otro traje y debajo de ese traje otro traje y debajo de ese traje...
En el camarote diminuto, Groucho descubre dentro de su enorme baúl al mudo durmiendo enroscado como un gato. "Y pensar que cuando le conocí creí que era un ser humano...". En "Pistoleros de agua dulce" estas son algunas buenas preguntas para conocer a alguien: "¿Es cierto que se va a divorciar en cuanto su marido recobre la vista? ¿Es cierto que se lava el cabello con clado de almejas? ¿Es cierto que antes era bailarina en un circo de pulgas?". Y cualquier asunto está relacionado con cualquier otro y todo lo demás. En "Sopa de ganso": "Es un asunto bastante amplio. Y usted también es bastante amplia. Será mejor que se largue, he oído que van a construir unas oficinas en el terreno que ocupa. Se puede ir en taxi. Si no consigue uno se puede ir indignada. Si es pronto váyase dentro de un minuto. ¿Sabe que no he dejado de hablar desde que he llegado? ¿La habrán vacunado con la aguja del tocadiscos?". ¿Para qué seguir? Hay niebla y además llego tarde. No sé a dónde pero debería darme prisa, sobre todo si ya he llegado porque es urgente saber qué suelo estoy pisando, de qué color son las paredes, hacia dónde se abren las puertas, cuántas hay y en qué dirección sopla el viento que me lleva de nube en nube. Seguramente el suelo es el techo y yo debo estar flotando. Pero siempre existe la posibilidad de atrapar un taxi que pase por allí camino de cualquier parte, tomarme otro café, convertirme en caballo, o salir al escenario del que nunca he salido. Cada huevo duro que te comes tiene sorpresa dentro. Sólo hay que partirlo por la mitad y mirarlo atentamente. [Tesa Vigal] [En caso de usar este texto: sin modificar y citando autora y procedencia] © Wakan-Tesa Vigal
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Y un artículo complementario sobre una de las direcciones del cine actualmente (lo de complementario se refiere a que está todo patas arriba, felizmente caótico como en las pelis de los hermanos Marx).
El Moma de Nueva York [Por Jorge Martín Neira] El MOMA de Nueva York fue el primer museo de la historia (ahora que se habla tanto del cine en los museos) en comprender que el cine era un arte y le correspondía un lugar de honor en el Museo. Precisamente el Museo de Arte Moderno, pues el cine es el arte más moderno que existe, decidió coleccionar y exponer las mejores muestras de ese arte. El primer museo del Séptimo Arte. ¡Loor al MOMA de Nueva York, que supo lo que se hacía! Pienso que muy probablemente sea la colección del MOMA de Nueva York la más hermosa y brillante en lo que al cine se refiere. Sin haber estado nunca allí, no me cabe ninguna duda. Algunas de sus películas han sido ocasionalmente proyectadas por la Filmoteca en las sesiones de cine mudo del cine Doré, en sólo dos pases, a lo largo del tiempo. Los que quisieron verlas, las pudieron ver, sin duda, en las mejores condiciones posibles, porque el cine Doré es, hoy por hoy, el mismo cine Doré de siempre, con sus carteleras a la entrada y su taquilla que da a un pasadizo y a un mercado. La Filmoteca ha pasado por muchas sedes de proyección de sus ciclos, una serie de cines que es una muestra de lo que eran los cines de Madrid, una ciudad con cientos de cines. Empezabas a estudiar la cartelera y no terminabas nunca. Esta la echan aquí y allá; esta otra, en tal otro cine; podías encontrar una joya desbrozando entre la hojarasca, aunque fuera en la otra punta de la ciudad; podías recorrer una calle viendo las carteleras de lo que echaban en los diferentes cines, ensoñando películas en sesión continua. Había mucha gente que iba todos los días al cine y los cines estaban abiertos desde las 4 de la tarde. Pero, de todos aquellos cines, ya sólo queda el cine Doré, que es la sede actual de la Filmoteca pero es, ante todo, uno de aquellos cines, que ibas andando por la calle y te los encontrabas por todas partes. Ahora, con tanta oferta audiovisual como hay, ¿quién se va al cine a las 4 de la tarde, para pasar la tarde allí viendo películas? Bueno, en el cine Doré siempre hay gente viendo películas. Por el cine Doré van pasando las generaciones que van descubriendo el cine. Durante un año, no cesas de ver las mismas caras, al año siguiente, se renueva el público en una parte considerable, algunas caras permanecen, pero ya se dejan ver menos, al final faltas tú mismo. Como ver películas es una experiencia de la vida, pero no la única, o puede ser la única, casi, por temporadas. (Abajo izda proyección película Warhol. Derecha cuadro de Hopper "Cine de New York").
Cuando yo descubrí de verdad el cine fue cuando empezaron las sesiones de la Filmoteca en el Cinestudio California de la calle Andrés Mellado. Me compraba abonos de diez sesiones y los gastaba con auténtica fruición. No sé porqué conservé todos los bonos con los cupones recortados, durante muchísimo tiempo, varias décadas, y tal vez todavía los tenga. Durante un año estuve solo viendo películas, abandonada una carrera y no empezada todavía otra, muchas veces a razón de tres diarias. Aunque luego bajé la frecuencia, como es lógico, y la Filmoteca se convirtió en un sitio al que se podía ir, como una opción más, aunque muchas veces la preferida. Cuando la Filmoteca empezó a proyectar con subtítulos, muchos años más tarde, ese fue un acontecimiento principalísimo, pues muchísimas películas sólo estaban disponibles en versión original sin subtítulos, y eran películas muy importantes que no se conocían en España, o que en España no se conservaban copias en buenas condiciones de exhibirse. Una función importante que desarrollan las filmotecas es la de intercambiarse las películas. A lo largo del tiempo esta era una cuestión fundamental pues muchas filmotecas intentaban recuperar las películas de su país y otras podían ayudarlas y al mismo tiempo beneficiarse recuperando las suyas propias. Pero también el intercambio para la realización de ciclos y proyecciones. Es curioso que el espectador nunca se pregunte de dónde ha salido cada película que le proyectan, o que otros piensen que todas las películas que ponen provienen de la colección de la propia Filmoteca. No es así. La Filmoteca dispone de una buena colección de copias en buen estado para proyectarse, pero eso no impide que precisamente no disponga de copias de todas las películas que se programan, para lo que se recurre a otras filmotecas porque, entre todas las filmotecas sí que es posible que se tengan casi todas las películas. Aunque hay películas en proceso de restauración, que no se podrán ver adecuadamente hasta que no terminen los trabajos, y hay otras, pendientes de restauración, es decir, que su restauración todavía no ha comenzado, ni siquiera, y que no están en condiciones de proyectarse, por lo que permanecen ocultas. Así, películas que se mencionan en las historias del cine, películas verdaderamente importantes, no se sabe siquiera si existen o están perdidas, algunas películas de Von Stroheim, de las que siempre se habla, se mantienen en una extraña nebulosa de no existencia desde el mismo día en que se hicieron, inacabadas, pero existiendo, pero, quien tiene las copias, ¿cómo están esas copias? ¿Se hace esas preguntas el cinéfilo? Más bien se dedica a contemplar la película que le están poniendo, como cosa aislada, ente concreto, y hace bien, desde luego. Pero cabe hacérselas. Pocos días después de haber escrito el párrafo anterior, descubro, para mi gozo no exento de asombro saludable, que se acaba de editar en España La Reina Kelly, a la que en el fondo me estaba refiriendo. Nada es imposible pero esto no significará nada si no viene acompañado de una andanada con El gran desfile, Y el mundo marcha, Un sombrero de paja de Italia…, y todas las películas míticas de los años veinte, como El fin de San Petersburgo, Tempestad sobre Asia, y hasta ciertas películas chinas y japonesas. Debería de publicarse un cómputo verídico sobre el estado de la cuestión del cine mudo clásico y menos clásico, qué y en qué condiciones se conserva, qué está difundido en DVD por el mundo y la procedencia de las imágenes digitalizadas; qué esfuerzos gigantescos de recuperación se están haciendo todavía y qué es lo que se ha perdido definitivamente. Aunque está el caso de Metrópolis, sorprendentemente recuperada recientemente una posible versión completa gracias a una copia de 16 mm con rótulos en castellano, descubierta en Argentina. El caso de Metrópolis es divertido, que habían concedido al negativo restaurado el honor de formar parte de la Memoria del Mundo cuando la versión era incompleta y en absoluto definitiva. Aunque, ¿quién podía pensar que iba a aparecer esa copia, a estas alturas? Ahora tienen que sacar un nuevo DVD de Metrópolis, no sé cuánto tardarán en hacerlo, pero ya se ha presentado la nueva versión reconstruida, con nuevo metraje. Y es que hay la creencia ingenua de que como ya está todo en Internet, ya no hay problema. En primer lugar no está todo en Internet, ni mucho menos. Muchos están trabajando, primero, en digitalizaciones. En segundo lugar, es evidente que reducir una película a un puñado de píxeles es como si cogemos la Gioconda y le hacemos una mala fotocopia y nos conformamos con la fotocopia porque la verdadera Gioconda es inaccesible casi tanto como su sonrisa. Conservar una película quiere decir conservarla en condiciones de ser vista como la propia película exige que se vea, proyectada sobre un lienzo, y no de otra manera. Lo que no obsta radicalmente si al final conseguimos ver la película, que es lo que pretendemos. Siempre es la película secreta. Es evidente que el cine sigue siendo un arte, y que actualmente hay personas que se lo toman como un arte, e incluso artistas, pero, precisamente con el cine actual (y eso pasa siempre con todo) no tenemos distancia, no tenemos perspectiva para juzgar verdaderamente. Las películas están demasiado ligadas al momento y al lugar en el que se hacen, y los espectadores conectan mejor con películas ambientadas en su propio presente, que pueden parecer más reales. Pero eso es una pura impresión porque en realidad sucede lo contrario. El paisaje urbano y el paisaje humano no son el mismo en cada época, aunque un auténtico paisaje humano sea intemporal y mantenga su pureza a lo largo del tiempo, un primer plano es eterno y tiene la misma fuerza ahora que en 1927, cuando fue creado. La cuestión es que ese primer plano lo vas a ver en el monitor de tu televisión o en tu pantalla de plasma, y no en el cine, en una proyección sobre una pantalla de tela, y que es la misma imagen, pero, al mismo tiempo, no es la misma. Una cuestión que era importante en el cine mudo como arte, es la fotografía, la fotografía era importantísima, al mismo nivel con lo que se estaba contando en la imagen en movimiento; los archivos de cine son archivos de imágenes en movimiento, gigantescas colecciones de imágenes en movimiento. Las imágenes en movimiento que más se valoran son las más antiguas. Por ejemplo, antiguamente las películas se hacían en soporte nitrato. A decir de todos los entendidos, una película en soporte nitrato tiene una textura diferente de la imagen. La diferencia es difícil de describir con palabras, no es que haya más o menos contraste, sino que hay otra textura, levemente más amarillenta y como una definición distinta. Las dos son imágenes de plata pero son diferentes soportes. Es como si estás viendo una película y notas de repente como un cambio en la imagen, ¿está como más en blanco y negro que el otro rollo? Porque, sin duda, han cambiado de rollo y el rollo anterior es que tenía como un revelado distinto, o algo, diferente; pero ya te vas acostumbrando al tono actual, de este rollo, y estás completamente metido en la película. ¿Puedes comparar esta vivencia con la que obtienes ante la pantalla de plasma? La puedes comparar y sacar las virtudes de cada una y ponerlas en una balanza, pero la balanza se inclinará para un lado, muy probablemente. Pero es así como se ven las películas ahora, sobre todo si se quiere ver determinadas películas. Y no tengo nada en contra si somos capaces de mantener el reducto de la Filmoteca, donde algunas cosas pueden ser todavía como antes, y no porque haya que tener nostalgia de lo de antes, sino porque lo de antes era esencialmente un arte y es un deber que tenemos, preservar el arte y mantenerlo en disposición de que sea visto, en su máximo esplendor de siempre, o poco menos. Y ahora vienen los museos descubriendo el cine. Setenta años después que el MOMA. [Jorge Martín Neira] Reservados todos los derechos © Wakan-Jorge Martín Neira
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