Mito ancestral, presente en todos los pueblos con infinidad
de nombres. Su gran calado se debe a la fusión en una sola figura
de varios temas recurrentes: el deseo, el sexo (ambos relacionados pero
diferentes), la inmortalidad, la posesión, el poder y la dependencia
o adicción.
Sexo por el erotismo de su acercamiento, el abrazo íntimo
del contacto con el cuello, una de las zonas más frágiles
y voluptuosas, el roce con la muerte que es (por lo que tiene de disolución)
lo más cercano al orgasmo. Deseo por su pasión radical.
Inmortalidad por su vida más allá del tiempo. Posesión
por adueñarse del deseo de sus víctimas. Poder por el dominio
cuasi hipnótico de su influencia y por el hecho de convertirlas,
a su vez, en seres iguales a ellos. Y dependencia o adicción por
necesitar a sus víctimas para sobrevivir.
Hasta el siglo XIX se trataba, en general, de
un ser inmortal que se alimentaba de la esencia vital de los humanos.
Pero es a partir del siglo XIX que adquiere las características
de un muerto resucitado que se
alimenta de la sangre de los vivos, de porte aristocrático
y fascinante, siguiendo la novela de Bram Stocker "Drácula"
. Aunque Stocker, en realidad, se basó
en un relato anterior, bastante más redondo y envuelto en
una poderosa atmósfera inquietante, turbadora y sexual llamado
"Carmilla" del irlandés Sheridan Le Fanu
, al que agregó el
personaje real de un noble rumano llamado Dracul, conocido por sus
victorias contra los turcos y por su portentosa crueldad.
Entre las principales obras literarias del género
destacan: "El vampiro" y "las metamorfosis de los vampiros" dentro de
"Las flores del mal" de Baudelaire. "La novia de Corinto" de Goethe. "El misterio de Ken
" de Hawthorne. "Berenice
" de Allan Poe. "No despiertes
a los muertos" de Tieck. "El vampiro
" de A. Dumas. También "El vampiro
" de Polidori. "El parásito" de Conan Doyle. "La muerta
enamorada", cuyo enfoque romántico viene expresado en su título,
de Teófilo Gauthier. Y actualmente la serie de Anne Rice que comienza
por "Entrevista con un vampiro".
(Bela
Lugosi como Drácula)
Es en las obras literarias donde hay más variedad
de tratamiento y de las imágenes vampíricas, que oscilan
desde las antiguas lamias (nombre de los vampiros griegos) hasta las imágenes
deudoras de los vampiros atractivos y fascinantes de Stocker y Le Fanu.
Y sus vampiros están tratados desde la lejanía de un poder
externo, más o menos incomprensible, pasando por vampiros enamorados,
y la visión del relato a través de sus víctimas fascinadas
y horrorizadas a partes iguales (sobre todo en "Drácula" y "Carmilla
"),
hasta llegar al punto de vista del propio vampiro en la serie de Anne
Rice.
"Nosferatu"
de Herzog
En el cine, salvo en la versión de Rice de "Entrevista
con el vampiro" de Neil Jordan, el vampiro que aparece es el tipo Drácula
mayoritariamente, con ligeras variantes de cambio de aspecto como en "Nosferatu"
de Murnau donde es un ser de aspecto más bien monstruoso, o cambio
de sexo como en "Vampyr" de Dreyer. Destacan las creaciones de Drácula
del actor Bela Lugosi, que al final de su vida se tenía por un
auténtico vampiro y dormía en un ataúd, además
de vestir con la capa negra de su personaje, y la de Cristopher Lee en
las películas de Terence Fisher de los años 50. Al principio
de los años 80 el alemán Herzog recreó magníficamente
el Nosferatu de Murnau, en una película de atmósfera turbadora,
interpretada por Klaus Kinski, en la cual hacía del monstruo un
enamorado, que con tal de seguir con su amada permite la llegada del día
que acabará con su vida. Recientemente Elias Merhige ha dirigido
una versión sobre el rodaje del Nosferatu de Murnau ("La sombra
del vampiro"), en concreto sobre la misteriosa identidad del actor que
protagonizaba al vampiro, encarnado esta vez por Willem Dafoe. Polanski
tratará el tema irónica y lúdicamente en su "El baile
de los vampiros". "El ansia" de Tony Scott presenta a vampiros
sugerentes como Catherine Deneuve y David Bowie. Y Coppola filmará
el Drácula más apasionado y romántico con las escenas
vampíricas más eróticas e hipnóticas del género
(dejamos aparte las últimas versiones en el cien, tipo Blade o
La reina de los condenados por ser las menos interesantes. En ambas se
trata de monstruos más o menos eróticos, pero de una pieza,
sin el calado profundo propio de los personajes vampíricos).
Drácula
Coppola
En cuanto a los objetos defensivos típicos que
rodean al mito, cruces y ajos fundamentalmente, son todos recientes, productos
del cristianismo y de costumbres locales universalizadas.
Como personaje oscuro se le considera nocturno, hasta
el punto de perder su vida bajo los rayos del sol. Pero dado que su carácter
sombrío es muy evidente, en varios relatos y películas se
presenta al vampiro caminando también por el día. Por el
contrario la simbología de la invisibilidad en los espejos se mantiene,
dado que el reflejo invertido de uno mismo constituye nuestra sombra,
nuestra parte más oscura o escondida, y el vampiro al ser esa misma
parte carece de reflejo.
Se le atribuye el poder de transformarse en la figura
de un murciélago por el carácter noctámbulo de este
animal, unido a su alimentación con la sangre de los animales de
una de sus especies, la sudamericana llamada vampiro. Y otro curioso y
sutil símbolo es el de convertirse en niebla, por su ambigüedad
(fascinación y horror que despierta) y su carácter escurridizo
y encubridor de formas.
("El
ansia" de Tony Scott)
"El
baile de los vampiros" de Polanski"
Por último, para cerrar este pequeño y
resumido paseo por el género vampírico, dos citas representativas.
Una, de la ambigüedad y fascinación sentidas por sus víctimas.
Otra, de las peculiares circunstancias cotidianas de un vampiro. La primera
pertenece a "Carmilla" de Le Fanu: "Dormí profundamente durante
algunas noches; pero cada mañana sentía la misma lasitud,
y todo el día pesaba sobre mí una languidez. Me sentía
una muchacha cambiada. Se deslizaba en mí una extraña melancolía,
una melancolía que no hubiera querido interrumpir. Empezaron a
abrirse confusos pensamientos de muerte, y cierta idea de que estaba decayendo
lentamente tomó posesión de mí de un modo suave y,
de algún modo, agradable. Aún siendo triste, el tono mental
que provocaba era también dulce. Fuera lo que fuera mi alma lo
aceptaba... Carmilla sentía por mí más devoción
que nunca, y sus extraños raptos de lánguida adoración
se hicieron más frecuentes. Me acariciaba con ardor creciente a
medida que mi fuerza y mis ánimos se desvanecían. Eso me
producía siempre una impresión semejante a un destello de
locura".
"Entrevista
con el vampiro" de Neil Jordan
"Nosferatu"
de Murnau
La segunda cita es de "Drácula" de Stocker: "¡El
conde acababa de regresar al castillo!. No fue directamente a la biblioteca,
y yo, caminando de puntillas, regresé a mi cuarto. ¡Cuál
no sería mi sorpresa al ver que hacía mi cama!. Aunque mi
sorpresa fue enorme, aquella actitud confirmaba mis sospechas de que en
el castillo no había servicio y cuando un poco más tarde,
al mirar por el resquicio de una puerta, le vi preparando la mesa del
comedor ya no albergué la menor duda. Si el conde se ocupaba en
todas aquellas faenas era porque en el castillo no había nadie
más".
"Vampyr"
Dreyer
Ambas citas, con sus curiosos y significativos
detalles, remiten a un tipo de relación amorosa que va mucho
más allá de su aspecto sangriento, poniendo en evidencia
el carácter
simbólico de la sangre igual a vida. En ellas se pone
de relieve su lado cotidiano y el hecho de ser una relación
basada en el poder, es decir, toda relación erótica
en la cual sus miembros juegan el papel de víctima y verdugo,
poseedor y poseído, dominante y dominado, vivido y representado
esencialmente por ambas partes, puesto que lo que circula en realidad
entre ellos es la adicción y la dependencia. El "amor" destructivo,
bastante abundante y por ello lleno de interés para la gente,
además del enganche a la figura arquetípica motivada
por el deseo, la tentación de la disolución, de la
muerte. Y desde ahí de nuevo la conexión sexual y
su misterio.
[Pedro
Lago]
Wakan
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de los Vampiros Clásicos