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Wakan Portada Editorial Literatura Mitos y Leyendas Maneras de vivir Foro CINE Pelicula secreta: La noche del cazador, Charles Laughton |
EN CARTELLa
última noche, Spike Lee.- El
tema es semejante al de “Mi vida sin mí” de Isabel Coixet: cosas que
hacer antes de un momento crucial e irreversible. En este caso no es
la muerte sino el ingreso en la cárcel de un camello blanco de aspecto
frágil. No perderá sólo la libertad, sino quizás algo más por el trato
que seguramente recibirá en la prisión con una mayoría carcelaria de
negros, que encontrarán en él un delicioso y encantador chivo expiatorio.
El
tono de la historia es sincero y sobrio, con una gran interpretación
(como siempre) de Edward Norton, y también de sus compañeros de reparto,
viejos amigos con los que tendrá que dejar solucionadas las cosas. Y
el tema es inusual porque lo más frecuente en un personaje camello en
las películas es alguien duro y negativo, mientras que aquí no es más
que un chico sin antecedentes, buen tipo, amante de los animales, tierno
y sincero, que ha escogido ese trabajo como lo más fácil para él dadas
las circunstancias, pero sin que hasta el momento de la historia haya
sido contaminado ni por la violencia, ni por el poder, ni por la mentira. El
espectador se identifica con él y con sus viejos amigos de instituto,
todos bien situados y adaptados a un trabajo políticamente correcto.
El
ánimo del protagonista contagia a las calles de Nueva York, impregnándolas
de melancolía y de un radical y omnímodo presente, lo único que importa
en ese último día en libertad, enfrentado a sus sentimientos, a sus
actos y sus consecuencias y a sus circunstancias. |
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Autora: Amparo
Arróspide Madrid, 2003 Salí de la función
(junio 2003, cine Victoria, medianoche pasada, Madrid) saboreando los
nombres antiguos, y preguntándome cuándo vería The Matrix Reloaded [1]
en su versión original, aunque la doblada me pareció feliz. Salí paladeándolos:
Níobe, Neo, Morfeo, Merovingio, Perséfone… el guardián del Oráculo,
el Oráculo (una mujer), el Arquitecto, el Hacedor de Llaves (oriental,
como el protagonista de El jardín de senderos que se bifurcan,
de JLB)… Y los que fácilmente se comprende por qué no se tradujeron
(duda que se plantea por deformación profesional, tal vez): Lock (cerradura,
cerrojo), Link (vínculo, enlace)…
Inolvidable:
la escena del baile, orgía comunitaria, o comunión orgiástica a que
se entregan los habitantes de Sión, en la enorme catedral de piedra,
que retumba en la celebración o en la vivencia de los últimos días,
quién sabe si las últimas horas, de la raza humana... Y esa música
insistente, hecha de pistones, de vapor, de calderas y máquinas que
bufan, rugen, y murmuran. Aliada a la visión de los engranajes infinitos,
pensamos en Metrópolis, y que esta misma banda sonora
se hubiera adecuado a ciertas escenas del submundo de Metrópolis, y en cómo Matrix rememora y recrea el gran filme
del expresionismo alemán. Con diferencias, claro, desde las más anecdóticas
--en Matrix, el Mesías lucha
contra agentes capaces de reproducirse a sí mismos, fuerzas monstruosas,
y busca al gran Arquitecto o programador, en un universo virtual, en
guerra contra el tiempo y las imparables máquinas infernales (los pulpos
asesinos llamados "centinelas")—hasta las ideológicas: Metrópolis está tan envuelta por la utopía revolucionaria como Matrix por el apego al pasado, paradójicamente
(en el sentido de que gran parte de su metraje se mueve por el rumbo
de una profecía).
Hace siglos
Platón imaginó una parábola parecida a la que recrean estos cineastas
y guionistas: los mortales creemos vivir en la realidad, pero vivimos
en una caverna de la que sólo vemos sus sombras, que confundimos con
el mundo. Descartes dijo que todo lo que conocemos podía ser una alucinación
inducida por un dios malo, Berkeley lo afirmó taxativamente, alguien
llamó a esa forma de ver el mundo, a esa posibilidad, “idealismo”. En
la literatura Shakespeare nos ofrece unos cómicos que representan en
el teatro lo que ocurre en la vida de Hamlet, Hamlet actúa para nosotros,
así pues ¿donde están los bastidores que delatan que nuestra vida es
otra obra? Calderón abunda en el tema con La Vida es Sueño. Pirandello
hace que unos personajes busquen a su creador, Borges retoma el tema
en “Tlön Uqbar, Orbis Tertius,” o “Las Ruinas Circulares.”
En Abre los ojos, Amenábar propone que lo
que estoy viendo: una discoteca, un joven y su novia, un homicidio y
un psicólogo no pertenecen a la realidad, que son, por el contrario,
las fantasías virtuales de un joven criogenizado hace mucho tiempo…
Y por tanto, ¿qué diferencia hay entre abrir los ojos y cerrarlos, si
la vida llegado un momento empalma con la realidad virtual para no detenerse
en la muerte, y lograr la ansiada inmortalidad? Esa pregunta que queda
flotando en el filme de Amenábar, (¿cómo sé que lo que tengo delante
es real y no un fruto de mi experiencia como un sueño, como una alucinación,
como un implante virtual?) se articula en torno a una trama múltiple,
con mucha más acción (Matrix) y más ambiciosa en su espectro, como una
epopeya en torno a los topoi del
viaje iniciático del héroe, el héroe como Mesías Redentor y el cumplimiento
de una profecía. Por otra, nos devuelve a los universos de las modernas
antiutopías literarias y cinematográficas.
Más que el intento
de dar coherencia o respuestas plausibles al gran dilema, lo que me
interesa en The Matrix Reloaded
y en la gran familia de filmes que se plantean estos temas de la mano
de la mitología (algo tan palpable en el simbolismo de los nombres propios
de los protagonistas y demás personajes, porque aquí las palabras sí
pesan y tienen consistencia, la que les presta la credulidad, la profecía,
la fe...) son los cabos sueltos, rebosantes de sugerencias e ideas,
o que son respuesta a otros estímulos. Por eso diríamos que The Matrix
Reloaded es un filme ecléctico, fruto del sincretismo fílmico y religioso
(hasta el punto de que otro crítico lo asocia al género del western,
en cuanto conquista de nuevos espacios…) Como botón de
muestra: el moderno dios Hades, un Plutón que prefiere el francés a
todos los demás idiomas humanos-- por su poder para fustigar como “con
látigo de terciopelo”-- y cuya bella mujer , Perséfone, lo traiciona
por un solo beso del Mesías (eso sí, un beso bien dado). El trastrueque
entre los sueños y la vigilia, el vaivén de una a otra realidad, se
apoya en una historia de amor que permite al heroico Neo demostrar sus
poderes taumatúrgicos (al extraer la bala del corazón de Trinity y resucitarla).
El Mesías pregunta por su misión, por el sentido de su vida (elegido,
¿para qué? ¿por quién?) . Su búsqueda terminará convirtiéndose en la
del espectador, a través de una epopeya de efectos especiales y computerizados
utilizados magistralmente (¿alguien imagina un recurso mejor para ilustrar
las caídas vertiginosas, las inversiones del espacio, la transgresión
de las leyes de la naturaleza, verdaderos milagros?). [1]
Protagonizada por Keanu Reeves, Laurence Fishburne,
Carrie-Anne Moss, Aaliyah, Jada Pinkett-Smith, Hugo Weaving, Marcus
Chong, Gloria Foster, Harold Perrineau, Daniel Bernhardt. Dirigida
y escrita por Larry Wachowski, Andy Wachowski. Warner Bros. 2003
[2]
Como demuestra José Tirado en su
excelente artículo
“The Matrix o la literatura errática”, Enfocarte.com – nº 20. |
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Y además: Aunque estés lejos, J.Carlos Tabío/El bonaerense, Pablo Trapero/Bowling for Columbine, Michael Moore/ El compromiso,Brad Silberling/En un lugar de Africa, Caroline Lynk/El hombre del tren, Patrice Leconte/Las horas del día, Jaime Rosales/Las horas, Stephen Daldry/Mi vida sin mí, Isabel Coixet/Relaciones confidenciales, Dan Algrant/ Soldados de Salamina,David Trueba/Torremolinos 73, Pablo Berger/La vida mancha, Enrique Urbizu/Toda la programación del Pequeño Cine Estudio y del Bellas Artes |