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LIBROS
FUERA DEL TIEMPO: El crepúsculo celta, Yeats.-
(“Hay
cosas a las que está bien no darle excesivas vueltas, cosas a las que
las palabras llanas son lo que mejor les va”, Yeats). Historias, creencias y anécdotas narradas por los paisanos irlandeses del premio nóbel Yeats (en la foto) sobre el pueblo gentil (esa es una de las formas de llamar a los duendes, hadas y otros seres paralelos a los humanos), y que Yeats recogió con delicadeza, intensidad y temeridad.
Los
seres de esa zona duende son comunes a todos los pueblos, no sólo a
los celtas irlandeses. Para conocer a los que pueblan España recomendamos
la trilogía “Seres mágicos de España” (Duendes/Hadas/Gnomos) de Jesús
Callejo y Carlos Canales. Podría
decirse que su sentido es la búsqueda de una vida más plena, pues en
el pueblo gentil los sentimientos son puros y sin dudas, son inagotables
y plenos de belleza (y empleo este término en el sentido de verdad profunda
que conmueve). Respecto a esto dice Yeats: “En el reino borroso hay
más amor, más danza y más tesoros que en la tierra”. En
cuanto a sus relatadores, Yeats menciona una característica muy clarificadora
sobre ellos que, para mí, es coincidente con la forma de mirar y ver
el mundo de los poetas y artistas en general: melancolía visionaria
instintiva. Melancolía por el anhelo ambiguo de lo desconocido y lo
pleno. Visionaria por el carácter oracular y su función de instrumentos
transmisores de los poetas. Instintiva porque ambas cosas nacen del
alma (o corazón, o vísceras) del poeta, como una necesidad insoslayable
e inevitable de mirar, ver y transmitir.
Algunos
de sus relatadores irlandeses se muestran escépticos –y por tanto sabios-
respecto al infierno, pero sin embargo no dudan de la existencia del
pueblo gentil porque “se dude de lo que se dude, de lo que nunca
se duda es de los duendes, pues son lógicos”. Y algunos de estos
contadores de anécdotas son tan peculiares como los seres de los que
hablan. Por ejemplo un joven que escribe poemas y pinta que junto a
sus poemas le mandó una nota a Yeats que decía: “aquí tienes copia
de los versos que dijiste que te gustaban. No creo que pueda volver
a escribir ni pintar nunca más. Me preparo para un ciclo de actividades
distintas en alguna otra vida. Haré inflexibles mis raíces y ramas.
No me toca ahora romper en hojas y flores”. O un viejo que en su
juventud había tenido un encuentro con una que se decía reina entre
Ellos, que le preguntó qué prefería si dinero o placer. Él eligió placer
y ella le concedió su amor una temporada y luego le dejó. Y el viejo
se quedó para siempre apesadumbrado. Muchos
le cuentan a Yeats sus visiones y encuentros con el reino borroso como
testigos directos, y son tan asumidas esas visiones que una vez que
un viejo testigo vio, junto a 30 hombres y mujeres que estaban trabajando
en el campo, a un grupo numeroso de duendes, el hombre para el que trabajaban
a pesar de verles también les obligó a dejar de mirar y volver al trabajo,
porque para eso les pagaba, y tuvieron que dejar de mirarles.
En
las narraciones sobre duendes se suele hacer hincapié sobre el aspecto
paralelo y complementario de ambas zonas (la duendil y la humana). Unas
veces afirmando que, para que los duendes puedan jugar a cierto juego
deportivo, necesitan de la presencia de dos humanos. O comentando que
una vez que se vio sobre una tapia lo que el humano testigo creyó un
conejo, al acercarse más creyó que era un gato blanco y cuando se acercó
más el ser empezó a hincharse mientras el hombre sentía disminuir su
fuerza. Y la comunicación entre las cosechas, árboles y plantas de ambas
zonas del tipo de vasos comunicantes. La
gente que prefieren los duendes para llevársela a su zona son niños,
poetas, músicos y los humanos muy admirados y queridos. Gente que despierta
y siente fuertes sentimientos, pues estos atraen especialmente a los
duendes. Aquellos a quienes raptan vivirán siempre felices entre Ellos,
pero su alma acabará disolviéndose porque el alma no puede existir sin
la pena. Algunos raptados regresan para visitar a alguien o para avisar
de algo, pero generalmente suelen haber pasado cientos de años aunque
para ellos sólo hayan pasado unos meses o unas horas. También puede
suceder como a una mujer raptada que regresó a los 7 años, pero sin
dedos de los pies pues los había perdido de tanto bailar. En el pueblo gentil existen Sendas. Caminos por los que nomadean de uno de sus lugares a otro. Unas veces los duendes avisan de las consecuencias nefastas de construir una casa sobre una Senda. Otras veces, aparecen sus efectos sin avisar.
En
cuanto a su actitud, suelen portarse bien si los humanos se portan bien
con ellos. Pero no les gusta nada que alguien se interponga en su camino
o infrinja algunas de sus reglas o costumbres. Y sus reacciones son
entonces radicalmente nefastas, abarcando una amplia gama de efectos
entre los que se cuentan la locura, o la muerte. Respecto
a su número no parece haber problema de desaparición porque según los
narradores el aire está lleno de Ellos y son tan numerosos como las
arenas del mar. Otros
hacen referencia a un gran cambio radical en la Tierra en tiempos inmemoriales,
cuando cuentan a Yeats que antes de ese gran cambio los gatos tenían
un idioma propio y eran serpientes. Y tras ese gran cambio se convirtieron
en gatos. Sobre
el aspecto de los seres del pueblo gentil le informan extensamente.
Algunos tienen patas de fauno –como “hijos” del dios pagano Pan- y por
ello la iglesia les consideró demoníacos al demonizar a todos los espíritus
y dioses anteriores al cristianismo. Su belleza y su fealdad, como todo
en Ellos, es extrema y portentosa. Pueden ser del tamaño de un ser humano,
más grandes, o mucho más pequeños, y según algunos el tamaño con que
se les ve es por algo propio en los ojos de cada testigo. A algunas
de sus mujeres las describen como de aspecto magnífico y majestuoso
y de belleza “heroica”, y sin nadie entre los humanos que se le parezca.
Además
de su belleza y fealdad radicales su aspecto varía tanto como la enorme
diversidad que existe entre “la gente desmemoriada” (otro término para
referirse a los duendes). Puede ser una mujer vestida de blanco dando
vueltas a un arbusto, que se convierte en un hombre y luego otra vez
en mujer para luego desaparecer. O plumas azules en lugar de cabellos.
Gente vestida a corchetes de colores o con antiguas túnicas griegas.
O rostros apacibles y auténticos como los de un animal. O hombres con
armadura, focas silbadoras, podencos con lengua de fuego... Un informante
le contó que una vez se encontró con un hombre que le llegaba a las
rodillas y tenía la cabeza como el cuerpo de un hombre, y le tuvo extraviado
dando vueltas hasta que se cansó y le dejó de nuevo en el camino y desapareció.
Un
pastorcillo vio a la Dama Blanca, que pasó tan cerca de él que le rozó
la falda de su vestido. Y el pastor se desplomó y estuvo como muerto
3 días. Otra
persona le cuenta que estuvo refugiada en una noche de tormenta, en
una cabaña con desconocidos, y al levantarse al día siguiente se encontró
en medio del campo y todo había desaparecido. Y
otros le hablan sobre las cortes del país borroso, donde en todas hay
una reina y un bufón (el más sabio de todos) y nadie se recupera del
roce de alguno de ellos, aunque es posible recuperarse del roce de cualquier
otro de sus habitantes. También
le cuentan sobre familias humanas emparentadas con duendes por relaciones
amorosas y descendencia híbrida. Dos
historias especialmente curiosas. Una es la de un hombre incrédulo que
pasó una noche en una casa con fama de encantada. Se quitó las botas
y estiró los pies hacia el fuego para secarse y calentarse, y vio a
sus botas que empezaban a andar como si alguien invisible se las hubiera
calzado. Salieron de la habitación, subieron la escalera y la bajaron,
volvieron a entrar en la habitación y empezaron a patear al hombre al
que acabaron echándole de la casa. La
otra historia es la de una mujer que cayó bajo el hechizo de Ellos.
Siendo niña, entró a ver a su madre una mujer duende que le anunció
que su hija había sido elegida para casarse con un príncipe del pueblo
gentil. Y como estaría mal que su mujer humana envejeciera mientras
su marido seguía siendo joven se le concedería una existencia duendil.
Para ello su madre tenía que enterrar un tronco al rojo de la chimenea
y mientras el tronco no se apagara su hija seguiría viva. Ya joven la
niña se casó en efecto con el duende, que la visitaba todas las noches,
y cuando éste murió a los 700 años, otro príncipe del país borroso se
casó con ella y luego otro y otro. Así hasta que tuvo 7 maridos. Pero
el cura de aquel momento fue a visitarla para decirla que era un escándalo
su longeva juventud y sus 7 maridos. Y ella, quizá cansada de una existencia
tan larga, le habló del tronco enterrado, el cura lo desenterró y ella
murió. Existen
puntos especiales, auténticas Puertas a la zona duende. Por ejemplo
un pequeño cuadrado blanco en una piedra caliza, que la gente evita
rozar siquiera y junto a la que jamás pace ningún animal. Por las noches
la roca gira y se abre y salen las huestes del país borroso a recorrer
la tierra. Otra puerta está en un lago al que una vez quisieron desecar.
Los que lo intentaban vieron de repente sus casas ardiendo y volvieron
corriendo al pueblo para descubrir que no pasaba nada. Había sido un
encantamiento de los duendes por su atrevimiento. Desde entonces se
ve junto al lago una zanja a medio cavar. O como cierto paraje costero
irlandés donde se cuenta que si alguien se queda dormido, se despertará
tonto porque los duendes se habrán podido llevar su alma. Al
testimonio directo del propio Yeats se deben imágenes de pequeñas luces
temblorosas y ruido como de un montón de guisantes contra un espejo.
Y al testimonio de una amiga letras doradas que desaparecían antes de
ser leídas. Y todo ello después de pasar por un lugar con fama duendil. Y
Otro pasaje, especialmente fascinante y enigmático del que fue testigo
el propio Yeats junto a dos amigos. Fue junto a una cueva cercana al
mar de la que salieron voces, música y una gran luz repentina. Yeats
habla de tener como una “impresión” de cabellos oscuros y adornos dorados
y su amiga y él reconocen, de alguna forma, a la reina de ese grupo
que les contestó a varias preguntas. Entre otras cosas respondió afirmativamente
cuando le preguntan si a veces se llevan a algunos humanos. También
les comentó que “su gente” es parecida a la humana y hacen muchas cosas
comunes a ambos. Cuando Yeats le pregunta sobre su naturaleza y el sentido
del universo, la Reina le escribió en la arena: “Ten cuidado y no quieras
saber demasiado de nosotros”. Sobre
la existencia duendil dice Yeats: “Cuando logro salir del todo de
esa maraña de razonamientos me digo que sin duda ellos están ahí, los
seres divinos, porque solamente los hemos negado quienes no poseemos
sencillez ni sabiduría”. Y
sobre los relatos y los cuentos populares-míticos dice: “Son la más
antigua de las aristocracias del pensamiento, y por rechazar lo pasajero
y trivial, lo meramente ingenioso y bonito, con tanta seguridad como
lo vulgar e insincero, y por haber reunido en su seno los pensamientos
más sencillos y más inolvidables de las generaciones, es el suelo en
el que todo gran arte está enraizado”. [
Tesa Vigal ] |