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LIBROS FUERA DEL TIEMPO:Recopilación de relatos “Juegos”, Julio Cortazar.-
“Yo
creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue
el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran
que eso era una mesa, o que la palabra ‘madre’ era la palabra ‘madre’
y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra
madre empezaba para mí un itinerario misterioso que a veces llegaba
a franquear y en el que a veces me estrellaba” Aunque hubiera podido ser cualquier otro de sus libros de relatos. Esta clasificación, según afinidades, que hizo Cortazar para una edición en Alianza editorial en los años 70, se completa con otro volumen titulado “Ritos” y otro “Pasajes”.
Nació
en Bruselas el 26 de agosto de 1914. Padres argentinos. Regreso a Argentina
a los 4 años. Vive en el barrio Bánfield de Buenos Aires. Abandono de
su padre de quien nunca quiso saber nada. Maestro
de escuela. Empieza estudios universitarios que tiene que abandonar
por problemas económicos. Más tarde dará clases en la universidad de
Cuyo, que abandonará por antiperonismo. A los 18 años descubre “Opio” de Cocteau que cambia su visión literaria. En 1944 publica su primer cuento “Bruja” en la revista Correo Literario. Al año siguiente escribe su primer libro de cuentos “La otra orilla”. Sigue publicando cuentos en revistas. Traductor de inglés y francés.
Viaje
a Italia en e 1954 donde empieza a traducir los cuentos de Allan Poe.
A continuación publica el libro de relatos “Final del juego” y “Las
armas secretas”. Éste último incluye “El perseguidor” que marcó un giro
en su narrativa, inspirado en la figura del jazzista Charlie Parker,
a raíz de su muerte. En 1961 primera traducción, al francés, de su novela “Los premios”. Dos años después publica “Rayuela”. En 1965 primera traducción inglesa de “Los premios”. Luego llegan el libro de cuentos “Todos los fuegos el fuego”, la traducción al inglés y francés de “Rayuela” y otro libro de relatos “La vuelta al día en ochenta mundos”. Éste último incluye cuentos, poemas, crónicas...) y según Cortazar es un homenaje indirecto a Julio Verne.
En
1975 viaje a Méjico para participar en la 3ª sesión de la Comisión Internacional
de Investigación de los crímenes de la junta militar de Chile. Más tarde
visita Nicaragua y apoya la revolución sandinista. Su último libro de
cuentos que publica en vida “Queremos tanto a Glenda”. En 1984 muere
de leucemia. Su abundante y turbadora fantasía vuela desde dentro de lo cotidiano creando laberintos, recovecos, esquinas, espejos, mundos paralelos, objetos inquietantes y misteriosos, agujeros de gusano como los astronómicos, tiempos circulares, espacios espirales, todo el mar del inconsciente rompiendo en olas de ensueños, miedos, lucidez, secretas correspondencias, ritos, revelaciones, clarividencias, sombras vivas, nombres muertos, sutilidad, ludismo devorador y obsesiones sabias, contradicciones jugosas y horizontes multiplicados. Fronteras escurridizas y ocultas por nieblas, o enceguecedoras como focos de interrogatorio.
En
“No se culpe a nadie” los ritos infernales que puede llegar a contener
lo cotidiano, revelando la tortura de las costumbres como actos absurdos
y peligrosos bajo una apariencia inocente. La muerte latiendo y esperando
dentro de un jersey azul, por ejemplo. “Siestas” es el descubrimiento del sexo en un relato de afilada sutileza, con tintes oníricos y atmósfera inquietante. Siempre desde lo cotidiano, que es el punto de partida de Cortazar en la mayoría de sus relatos. Y desde lo cotidiano y sus detalles concretos se abre paso un pozo sin fondo por donde surgen lo turbador, lo mágico, o lo surreal agrandando la llamada realidad, hasta límites difusos y pantanosos. Incluso por momentos se tiene la sensación de haber caído en arenas movedizas que se tragarán por completo la realidad ordinaria y todas y cada una de sus circunstancias.
“Los
pasos en las huellas” trata sobre la hermandad espiritual que borra
los límites personales para volcar dos personalidades. Un poeta materia
de estudio y el escritor que lo estudia, en el único mar común donde
se encuentran todas las respuestas. Habla sobre la mitificación aplaudida
con el éxito, y la verdad repudiada que atenta contra una imagen. En
“Sobremesa” surge el delicado tema de la clarividencia, enturbiado por
la incredulidad que lo suele acompañar y que, en esta ocasión, lo convierte
en algo ya sucedido realmente cuando para el resto de involucrados aún
no ha sucedido. De ahí aparece el malentendido entre los dos amigos
que cruzan sus cartas. Todo con tal de no admitir que una escena y unos
hechos pueden pertenecer al futuro. Pero no acaba ahí la cosa. Rizando
el rizo del tiempo y el espacio se descubre por los hechos sucesivos
que realmente ocurrió lo que parecía adivinarse, y por lo tanto lo que
para uno ha sido ya vivido, para otro es una incomprensible consecuencia
de algo aún no ocurrido. En
“Silvia” la mirada de los niños y su imaginación aparecen de repente
en un adulto, relegándole al silencio. Lo terrible es tener que negar
las propias experiencias en nombre de la sensatez adulta. En
“La autopista del sur” un embotellamiento se revela como la quintaesencia
de la vida misma: personas que se cruzan en nuestro camino y durante
un tiempo caminamos juntos hasta que nuestros caminos divergen, las
circunstancias cambian y se pierde de vista a las personas que nos rodeaban,
dando paso a otras nuevas que también serán como sombras pasajeras en
nuestro camino. Nacemos solos, morimos solos y vivimos solos, aunque
a veces nos engañemos con la falsa ilusión de una compañía fugaz. Fugaz
incluso en el caso de que dure muchos años. Uno
de los escritores más originales, con ese sello propio que le distingue
de inmediato. No todos lo tienen. [Pedro
Guzmán] |