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CINE: PeliculaSecreta (Blue velvet, David Lynch)

EN CARTEL

Mystic river, Clint Eatswood.-

Ante todo el hecho significativo, constatado en cientos de películas, de que este mismo tipo de historia en manos de otro director hubiera sido un mero telefilm de buenos y malos. Pero es de Clint Eastwood y el resultado es una especial espiral (con sus vueltas, recovecos y niveles), empapada de emociones y de atmósfera. Esto en sí es muy revelador. Implica que cualquier tema, o cualquier historia, si se profundiza en ello topa con un mar de fondo, que es lo que gratifica al espectador imaginativo y sensible.

Ese buceo o vuelo viene a ser lo mismo en el sentido de un discurrir por las regiones que están más allá de lo cotidiano, de la simple anécdota. Uno, el vuelo, explora el alcance de una historia y sus consecuencias. Otro, el buceo, sus motivaciones y raíces. Y uno remite al otro. En esta película en concreto existe el vuelo y el buceo.

Además el thriller, en teoría, habla de la violencia y el misterio y por eso se ocupa más directamente del enigma de la vida (cuando es profundo y sólo entonces, claro). Su atractivo se basa también en la necesidad humana de encontrar un significado a la vida, ya que en el thriller todas las piezas lo son de un calidoscopio donde todo lo que sucede está cargado de sentido.

Trata sobre las sombras alargadas de la infancia, que se ciernen sobre la vida entera. Tres amigos desde la infancia marcados, uno directamente y los otros dos como testigos, por un trauma infantil. El que lo sufrió en primera persona siempre será un desconocido de alguna manera, porque nadie que no lo haya vivido sentirá el alcance de las emociones resultantes.

Las interpretaciones de todos ellos son magníficas, destacando las de Sean Penn y Tim Robins y la de las dos mujeres de la historia. Una, es una mujer a quien repele y asusta la violencia, no quiere saber nada ella y quizá por ello no entiende en el fondo al que la sufrió en primera persona (su propio marido), siendo un ejemplo más de tantas y tantas parejas superficiales cuyos fondos respectivos nunca han entrado en relación explícita con el otro. A la otra mujer le excita la sangre y premiará con un polvo al hombre que la ha ejercido, en una de las escenas más apabullantes de la película.

No es una historia de ritmo lento y, sin embargo, cada escena está repleta de un calado y alcance que casi llega a hipnotizar.

Trata también del final de la inocencia, o mejor dicho de cuando la inocencia persiste aunque herida para siempre, lo cual casi es peor ya que vuelve más vulnerable y sensible que si la inocencia desaparece sin más sustituyéndola por una coraza endurecida. Y además habla de lo peligrosa que a veces es la inocencia, porque de ella puede surgir el mal más neutral y absurdo, en la forma de la violencia más animal, esto es más inocente.

[Jaime Freire]

Y además: En la ciudad, Cesc Gay/ La flaqueza del bolchevique, Luis Martín Cuenca/ La flor del mal, Chabrol/ Good bye Lenin, Wolfgang Becker/ Hanna K., Costa Gavras/ Las invasiones bárbaras, Denys Arcand/ Lejano, Nuri Bilge Ceylan/ Master and commander, Peter Weir/ Las mujeres de verdad tienen curvas, Patricia Cardoso/ Noviembre, Achero Mañas/ Osama, Siddiq Barmak/ La pelota vasca, Medem/ Planta 4ª, Antonio Mercero/ Ser y tener, Nicolas Philibert/ Soldados de Salamina, David Trueba/ Soñadores, Bertolucci/ La suerte dormida, Ángeles González Sinde/ Te doy mis ojos, Iciar Bollaín/ Tiempos modernos, Chaplin/ Todo lo demás, Woody Allen/ Y toda la programación de clásicos del Pequeño Cine Estudio de Madrid, el cine Bellas artes y la filmoteca nacional.